Agosto del 2021
Eduardo
Borrero Vargas mantiene inédita una sustanciosa cantidad de relatos, pero ha
decidido seleccionar un grupo de estos para una nueva publicación, bajo un
título motivador: “El creador de universos”. Sale a la luz bajo el pujante sello
editorial “El gato descalzo”, en la Ciudad de los Reyes.
La
obra narrativa de Eduardo Borrero tiene origen múltiple. De la tradición oral,
de sus propias vivencias, de la vasta cultura de su tierra natal -Piura-,
tierra cálida, fértil, pletórica de misterios y leyendas, de perfumados
algarrobos y de los valerosos tallanes. Lo concibe a manera de retorno a la
sabiduría popular. Es decir, se nutre de lo mejor de su experiencia personal,
vivida, heredada, aprendida. Ahora nos complace la reunión de una obra crítica,
escrita en prosa ágil y ayuda, con el escritor ameno y pulido, frente a un
mundo agónico en el que la palabra se yergue con plenitud y no se doblega.
Comenzaré
citando el relato “La tía Flora”, personaje que recupera a través del recuerdo,
en un fortuito retorno a la casa familiar. Supone una mezcla alucinada de
realidad; como si tal persona existiera aún, y lo hace unido a un final
fantástico. Ofrece así, un manjar narrativo ameno, enriquecedor, de mira
incisiva y original, al que se le otorga, por lo menos, dignidad.
Alguien
como la tía Flora ha podido existir también en nuestras vidas o en la de algún
conocido. Esta solaza en demasía y nos acerca mejor al tema. El autor decide
traerla a la realidad a propósito del relato, cubierta de un halo de misterio y
hasta milagroso. Para lograr de este modo un efecto, como recurso narrativo,
que nos llena de dulce y apacible nostalgia.
“Sueños
de muertos” resulta de una temática inevitable en la
narración oral de muchas culturas. Anderson, el protagonista soñador de
muertos, encuentra en Piedad, en un juego sutil de miradas poliédricas, una
esposa salvadora. Pero en el discurrir del relato la trama se complica y es así
que presenta un final abierto, motivador de propuestas y reflexiones. ¿Es bueno
ayudar a un ser en desgracia?, ¿por qué? Responder estas y otras interrogantes
hace que el lector quede prendado en el texto y resulte inducido a deducciones
propias que complementan y enriquecen el contenido. Demuestra una vez más que
el lector-cómplice,
puede convertirse en lector-partícipe, dando origen a
diferentes interpretaciones é interés en la travesía.
En
“El hombre araña”, relato liminar de lograda narrativa, se desvirtúa la
imagen de este misterioso personaje -entretenimiento de niños y adultos-, quien
resulta ser el blanco de críticas y burlas. Se resuelve en un final cargado de
ironía, y hasta crítica social, cuando logra ubicarse en un lugar más ameno.
Muchas
de las propuestas seleccionadas por Borrero, treinta y ocho en total, guardan
estas características, Es de necesaria utilidad referir que algunos de los
relatos son ultra breves o micro ficciones. Están cargados de un tono irónico, doble
intención, humor o de un final con resoluciones inesperadas. Sucede así, por
ejemplo, en “El mundo calló”, “El síndrome de los puentes 1”, “Paredes escayoladas”,
“Alucinaciones 6” y “Pleito perpetuo”, para mencionar
solo algunos.
En
la presente publicación se ubican, además, a modo de capítulos, tres series muy
atinadas de micro ficciones, me refiero a “El síndrome de los puentes”,
“Alucinaciones” y “De poetas”, el ellos predominan el
absurdo, una mezcla de prolija ironía, que da como resultado el contenido de un
conjunto de textos de atractivo discurso y variados escenarios como por ejemplo
en “De
poetas 6” cito:
“Era
un poeta tan lúdico, pero tan lúdico, que se perdió jugando a las escondidas
con el abecedario” (Pág. 85).
Otro
más en “Alucinaciones 6”, para precisar:
“Con
los nudillos sangrantes golpeó presuroso la puerta de su casa. Alguien con cara
doliente se asomó y, con desánimo, le dijo: ¿qué hace usted por estos lares,
regrese a su capilla ardiente, no se da cuenta que acaba de morir?”
(Pág. 47).
Y
selecciono uno más, “El mundo calló”
“En
una miserable tarde, Marcelino se acomodó en un sillón. Tomó un revolver y
comenzó a matar el abecedario, letra por letra. Al cabo de veintiséis tiros, el
mundo calló” (Pág. 23)
Es
mucho lo que se pudiera indagar sobre este conjunto escritural de gran riqueza
temática, nueva entrega de nuestro autor piurano. Sin embargo, dejaré que sea
el amable lector quien continúe esta entretenida tarea de encuentros y
desencuentros. Le deseo una emotiva aventura.
Un
collage vivencial es lo que en este preciso instante me ha impulsado a
escribir, como una especie de catarsis, este pequeño relato. Un hombre, a mi
edad, debe dejar huellas indelebles en las personas: hijos, nietos, familiares,
amigos, amigas y en todos aquellos que nos rodean a quienes ya sumamos décadas
de vida. En realidad, mi vida ha sido sencilla y me he contentado con triunfos
compartidos. He procurado ser sensible y hasta humilde diría, no le he hecho
daño a nadie ni he envidiado cosas y cualidades ajenas. ¡Solo sigo siendo un niño
“adulto”! Y mi poema “No me pregunten quién soy” así lo afirma: “Nací en
Sullana/En una calle con olor a tierra” … en un mes de septiembre. He
gozado y seguiré confiando en la magia de los nuevos comienzos y en los oficios
más dulces del mundo:
La Asociación Cultural ‘Estación de Brujos’ de
Chiclayo presentó el sábado 8 de junio del 2019 en el Auditorio Principal del
Colegio Médico de la ‘Ciudad de la Amistad’, el nuevo número en edición
especial de su revista institucional denominada revista de Arte y Cultura
“Choza de Papel”.
Esta edición incluyó a 40 articulistas en una
interesante variedad de temas: poesía, didáctica de la lectura, narrativa,
historia y turismo, actividad universitaria, políticas culturales, literatura
lambayecana, lexicografía, promoción del arte y la literatura, literatura
infantil, literatura carcelaria, filosofía, etc.
Participaron en calidad de comentaristas,
Miguel Ángel Huamán Villavicencio, Eduardo Borrero Vargas, y Julio Novoa
Linares. Para este evento cultural, se estructuró un programa especial. Las intervenciones
preliminares estuvieron a cargo del decano del Consejo Regional VIII del
Colegio Médico de Chiclayo, Víctor Soto Cáceres, Mercedes Uriarte Latorre y el
escritor Pedro Manay Sáenz. Como comentaristas intervinieron Miguel Ángel
Huamán, Eduardo Borrero y Julio Novoa. Continuó el segmento artístico con las
participaciones de la Sonatina de la I.E.P. “Amancio Varona”, de Tumán; la
declamación de Tania Cubas Azabache; y el Grupo Musical “Fernando y sus
amigos”.
También, se realizó la juramentación oficial
de los directivos de la ACEDEB y sedes de Piura, Sullana y Lima. A
continuación, intervino el presidente de la asociación cultural “Estación de
Brujos”, Luciano Berger Calderón. El brindis de honor estuvo a cargo del
vicepresidente de ACEDEB, el Dr. Juan José Cruz Venegas. Finalmente, se ofreció
un compartir y se obsequió un ejemplar de cortesía de la revista “Choza de
Papel” a cada uno de los asistentes. La Asociación Cultural agradeció a todas
las personas amantes de la cultura en general y de la literatura en especial por
su asistencia en a esta noche cultural.
Cristo de Yungay... Más de 70,000 muertos
Algo me
obligaba a dirigir la vista a la revista que alguien había colocado sobre mi
mesa de trabajo. La levanté con temor, creyendo que era una broma de mal gusto,
ideada por alguna persona de mi entorno. Vi la carátula y un Cristo espigado,
con los brazos estirados al mundo, golpeó mis sentimientos. La abrí y el
encabezado arrancaba con un “Hace cincuenta años Yungay, desapareció del mapa
del Perú”. ¿Algún gracioso puso esta revista sobre mi escritorio? Una voz ronca
rebotó por las paredes de la oficina: ¿De qué revista hablas, si tus manos
están vacías? ¿Se te cruzaron los chicotes? Y los recuerdos, como ríos
desbocados, ocuparon mi mente. Por esa época, era aficionado a la cacería.
Éramos dos grupos: 6 en una Land Cruiser y 6 en una Land Rover. Todos armados
hasta los dientes. Objetivo: arrasar palomas, vizcachas y el huidizo venado
andino. Una vez cumplidos los objetivos, regresamos a Lima. A la altura de
Sayán, a las 3 y 23 de la tarde, sentimos un fuerte remezón. Consternados los
doce cazadores, una vez en Lima, nos reunimos en el Parque Universitario. El
reloj marcaba las 6 de la tarde. En un bar soltamos nuestras penas. Yungay,
nuestro centro de operaciones había sido borrado por la mano de Dios.
Seguramente, nuestras voces aún revolotean por esos rincones. Domingo, difícil
borrarte de la memoria.
De Sullana para el mundo...
La congresista María Luisa Silupú Inga, en representación del
Congreso de la República, con fecha 15 de julio del 2021, otorgó un
Diploma de Reconocimiento a Eduardo Borrero Vargas por su labor literaria
En
cada punto geográfico de esta llamada Tierra, -exponía Benito Segovia en la
sala principal de la Biblioteca Municipal de un pueblo norteño, asentado en los
linderos de un arenal tan árido y extenso que se perdía al este del lugar-
nacen escritores llamados a quedar conectados en la memoria colectiva. Uno de
ellos, cuyo nombre se ha rescatado milagrosamente usando pesquisas de descarte,
es Juan Dunas Manchego. Mi intervención en esta extravagante historia, escrita
en papel sobrante de los mercados, es para contarles que el autor apenas logró
editar diez ejemplares, uno de los cuales es el que les muestro y, como podrán
observar, más parece papel cebolla por lo viejo. O sea que mi papel en este
conversatorio se reduce a ser un simple espectador de otros espectadores, que
dicen haberse deleitado con la lectura de “Cuentos Parabólicos”. Aclaro que encontré
este delicado ejemplar un día de guardar, en la almohada de mi cama. ¿Quién lo
dejó ahí? Me he roto el cerebro averiguándolo y no hay respuestas para ello, ya
que mi memoria últimamente va y viene.
Esperemos
que lo expuesto líneas arriba sea una apertura adecuada para conducirlos a
entender estos cuentos alucinantes. Todos ellos, sin excepción, no están
sujetos a la rigidez del tiempo. Simplemente son juegos fantasiosos, en un
mundo imaginario, donde el envés de la realidad es tomado como un hecho factible.
Es decir, en el juego de la vida, el haz y el envés en cada instante de nuestra
precaria vida, influyen en nuestra perspectiva de ver las cosas. Entonces,
podríamos deducir que el muy inteligente y hábil escritor Juan Dunas Manchego,
analizaba la vida desde el sentido contrario del común de la gente. Eso le
permitió escribir lo que otros escritores desdeñaron, por estar diseñados a
mirar desde el lado más cómodo, el diario concurrir del ser humano. No nos
extrañe que esos escritores hayan tratado de desaparecer los vestigios de esta
gran obra, que a ojos de buen cubero les estaba quemando su entrada a la gloria
de las letras. La obra “Cuentos Parabólicos” no tiene y no debería tener ese
vil destino, puesto que el ya desaparecido Juan Dunas Manchego ahora camina en
el envés de la vida.
Se
levantó Benito Segovia, alisó su melena, se acomodó el sombrero y salió del
recinto Municipal. Nadie lo aplaudió. El auditorio estaba vacío. Se encaminó a
la Plaza del pueblo, recién cayó en cuenta que había sido invitado a disertar a
un pueblo fantasma.
La Virgen del Cisne (15 al 20 de agosto)
A su paso por Ecuador, Simón Bolívar inauguró la feria
de la Virgen del Cisne, que se celebra cada año entre el 15 y 20 de agosto, en
el pueblito del Cisne, cerca de Loja. Durante la semana que dura la feria llegan
al lugar peregrinos, sombrereros, artesanos, plateros, malandrines, fulleros,
buhoneros, maromeros, brujos, gitanos, jugadores, estafadores, cotejadores de
gallos de pelea, cantantes de pasillos, asaltantes de caminos y abigeos.
De esta fiesta se aprovechaban lo malhechores para
negociar ganado mayor; mulas, burros, bueyes y caballos robados y engordados en
los pastizales del lado ecuatoriano. Los abigeos peruanos, y ecuatorianos por
esos años asolaban las haciendas y fundos de Ayabaca, Sullana y Piura. Los más
avezados llegaban a Cajamarca, Chiclayo y Trujillo. Los robos los cometían de
noche. Sus rutas de escape eran de las más variadas, unas siguiendo el borde de
los ríos, otras, por las quebradas. Cambiaban de dirección constantemente. A
veces obligaban a los animales a dejar huellas de sus cascos por todas partes o
a hacer el famoso ocho muy conocido por los abigeos, para burlar a los expertos
rastreadores que contrataban los dueños de los animales. Así llegaban a la
frontera y la pasaban por sitios pocos vigilados que de antemano conocían.
Expertos conocedores de caballos y mulas de Ecuador,
acudían a la feria. La negociación era directa. Los animales los compraban para
su uso o para revenderlos en las mejores Haciendas de Quito, Guayaquil, Cuenca
y algunos en la frontera de Colombia.
Una vez terminada la Feria; todos, entonando cantos
religiosos, con ojos llorosos y velas encendidas, desfilaban ante su
Protectora. Le hablaban quedo. Protégenos un año más, le pedían. Te cubriremos
con oro y plata, le ofrecían. Es que la vida es así. Qué más que una Virgen
milagrosa, para darles consuelo. No importa si eres pobre, rico, enfermo, sano
o ladrón. Al fin y al cabo todos necesitamos algo.
El último robo de ganado del que tengo conocimiento,
sucedió en el año 1,949. Los abigeos, se llevaron de las invernas de mi padre,
cuatros yeguas, dos paridas con sus potros y dos preñadas, dos mulas y dos
machos. Mi padre conocedor de que los animales se los llevaban al Ecuador, para
venderlos en la feria de la Virgen del Cisne. Tomó su camioneta y los esperó en
el pueblo de Macará. El Coronel Armijos Jefe de la Plaza, gran amigo de mi
padre, ordenó a la gendarmería que recuperen los animales. Una vez en casa, oí
que mi madre inquieta, le preguntó, -¿Todo tranquilo?- -Claro, todo en orden, los
animales están en las invernas de La Cocañira-. -¿Y el coronel Armijos?-,
repreguntó mi madre. -Cada vez más jovial, ¡gran amigo!-. -¿Y qué
haces en la pared-, -Colgando una imagen de “La Virgen del Cisne”-…
le contestó sin inmutarse mi padre…
Un par de
Apologistas (en adelante los llamaremos Apologista 1 y 2), frente a su monitor
multifuncional, auto recargable y auto comunicable, se enfrascaron en una árida
conversación relacionada a la concepción del hombre:
-¿Sabía usted que Dios es el hologramador universal? –rompió
fuegos el Apologista 1, mostrando el cielo raso de la habitación como si allí
estuviera pintado el espacio etéreo.
-¿Y seguramente sostendrá que somos escaneados, proyectados a la
tierra y a otros lugares galácticos, donde se presupone que hay vida? ¿Y de qué
lugar cerebral le provienen esas hipótesis jaladas de los pelos? –contestó,
mordiéndose la lengua el Apologista 2.
-Es mi secreto que sin egoísmos lo compartiré con usted. Lo que
le diré en adelante, no es producto de la espontaneidad ni la ocurrencia de un
descocado. La meticulosidad de los estudios y los años empleados en ello, así
se lo demostrarán –destacó con entusiasmo el Apologista 1.
-Y me insistirá que el gran holoprogramador nos tiene
hologramados desde que somos engendrados. Y que los seres con los que nos
cruzamos a diario son hologramas vivientes, difuminándose lentamente hasta
alcanzar la madurez, que es la fase previa a ser hologramas moribundos. Que al
salir de esta transitoriedad pasarán a ser hologramas cósmicos que rodearán a
la tierra como una especie de escudos perpetuos. Sin embargo, tenga en cuenta
que su hipótesis no es firme, en ella prima lo fofo, la inconsistencia y la
irracionalidad respecto a la reproducción. ¿Cómo encajar en su hipótesis este
hecho ineludible del ser humano? –añadió, sin abandonar la ironía el Apologista
2.
- No es así, amigo. La reproducción es un derecho del
hologramado. Revise lo que ha dicho, ya usted lo puso en relieve: nos tiene
holoprogramados desde que somos engendros. ¿Lo ve? ¡Es tan fácil de entender!
Supongo que pronto abrazará mi nueva visión mística de la creación – respondió
con voz apagada el Apologista 1, denotando ánimos de abandonar al que creyó que
sería su primer apóstol hologramado.
Muchos
que han leído o han escuchado sobre esta historia que rebasa los conceptos de
los hombres comunes, apuntan a que en este conversatorio hubo un Apologista 3.
Y que este Apologista sin rostro fue el que expandió esta hipótesis moderna
sobre la creación. Y que, caminando por mares interminables, reunió a doce
Apologistas Mayores y con ellos llevó el nuevo verbo a otros continentes. Se
cree que ya tienen la fortuna suficiente para levantar una nueva Catedral con
una arquitectura tal que se verá desde cualquier ángulo, proyectando la imagen
del Apologista 1, con su Holo-Nuevo Testamento bajo el brazo, en los escenarios
estirados entre los pilares de las centurias y de los milenios.