EL DOLOR DE LA NADA
Gorrioncillo,
vuelas en el ras de la nada
con el canto mudo de mujeres cautivas
que con ansías vivas buscan un mundo
libre de desengaños y zarpazos ocultos.
con el canto mudo de mujeres cautivas
que con ansías vivas buscan un mundo
libre de desengaños y zarpazos ocultos.
Y vuelas
y vuelas en ciclones de la nada
con erres tenues y asfixiantes fraseando
que ni el bien ni el mal dañarán a la vida
y que tus dolores los apaciguas cantando.
con erres tenues y asfixiantes fraseando
que ni el bien ni el mal dañarán a la vida
y que tus dolores los apaciguas cantando.
¡Ay!
Edith Piaf, somos un nada de la nada
pero reviviremos cuando el cielo descorra
tus destellos vocales dando vida a la vida.
pero reviviremos cuando el cielo descorra
tus destellos vocales dando vida a la vida.
Algún día
cruzaremos el abismo de la nada
ahí nos encontraremos mirando la anchura
donde la apariencia se pierde en la médula.
ahí nos encontraremos mirando la anchura
donde la apariencia se pierde en la médula.
Eduardo Borrero VargasEdición “CAJA DE SUEÑOS – SONETOS”Poema “El dolor de la nada” (Pág. 42)
MARGARITA
En qué
paralelo del horizonte nos perdimos
andábamos distraídos detallando los pasos
algunos por la izquierda, otros a la derecha,
otros pisando el hoyo de las noches negras.
andábamos distraídos detallando los pasos
algunos por la izquierda, otros a la derecha,
otros pisando el hoyo de las noches negras.
Cuando
hay noches de luna llena te busco
por las orillas del mar que hoy huye hosco
tal vez nuestro amor solo fue un ensueño
del cual sin desearlo seguiremos soñando.
por las orillas del mar que hoy huye hosco
tal vez nuestro amor solo fue un ensueño
del cual sin desearlo seguiremos soñando.
Margarita,
tierno mar, así te siseaba al oído
en los atardeceres cuando quietos oíamos
los mensajes que nos dejaban los vientos.
en los atardeceres cuando quietos oíamos
los mensajes que nos dejaban los vientos.
Margarita,
solo sé que lloramos en solitario
el ramo de flores que ceñimos en mutismo
será la centella que nos irradiará de nuevo.
el ramo de flores que ceñimos en mutismo
será la centella que nos irradiará de nuevo.
Eduardo Borrero VargasEdición “CAJA DE SUEÑOS – SONETOS”Poema “Margarita” (Pág. 55)