lunes, 13 de septiembre de 2021
Poema “Un mundo para Celeste”
martes, 7 de septiembre de 2021
Prólogo de cuentos urbanos de la obra literaria “Marlon y su vida de perros”.
Literatura alucinante y apasionante la de Eduardo Borrero Vargas.
Podrán decirse muchas cosas
y, de hecho, se dicen, pero yo creo0 que –básicamente- la literatura tiene un propósito:
generar, digamos, una respuesta estética en el lector. Y, así, cuando
comenzamos a (o terminamos de) leer un cuento, un poema, una novela, diremos:
“¡Qué lindo!” o “¡Qué sublime!” o “¡Qué horrible!” o, quién sabe, “¡Qué
sublime!”; o nos quedaremos estupefactos, o sentiremos paz interior o acaso nos
invada un sentimiento de dolor o de indignación por las cosas que encontremos
dichas en el texto leído. Porque, como sabemos, cuando se habla de la estética
no se alude únicamente a las cosas bellas. Pero, claro, es posible que el
propósito del escritor no sea siempre ese, que sea –por ejemplo- hacer que su obra sea un testimonio (como
creyó haberlo logrado Arguedas con su novela “Todas las sangres”: “Si no es un
testimonio, entonces yo he vivido por gusto, he vivido en vano, o no he vivido.
¡No! Yo he mostrado lo que he vivido…”). Es que no existe –hay que saberlo-
norma, ley o precepto, de ninguna índole, que disponga o mande al respecto.
Nada ni nadie tiene autoridad para decirle al escritor: “Tu literatura tiene
que ser para esto o para lo otro”. La libertad se impone en este terreno. Y
esto –estoy convencido- lo sabe Eduardo Borrero Vargas, autor del libro que
aquí se presenta. Por ello es que cada una de sus producciones literarias tiene
una particular característica o cualidad. Hace algún tiempo comenté un libro
suyo (“Del misterio y otros abismos”) y dije que los textos de minificción que
lo conformaban eran desconcertantes y que, en cierto modo, tenían alguna
familiaridad con lo que es la característica del teatro Ionesco: el absurdo.
Eso, el desconcierto y el absurdo, creo que podemos encontrarlo aquí también
aquí. Cada escritor –lo he insinuado ya- tiene un propósito al escribir un
texto; creo que el de Borrero ha sido este: dejarnos estupefactos, y lo ha
logrado creando personajes cuyas personalidades, paradójicamente, son tan
comunes y “normales” y al mismo tiempo contrahechas y caricaturescas, como, por
ejemplo, Ángel Donis (protagonista del primer texto), jefe de una banda
delincuencial que ingresa en la política con “su oratoria alucinante” y -¡cómo no!- cuenta con “consejeros
malhechores”, y se dispone a “empapelar todo el país” con su propaganda
ocasionando “atoro de desagües” u suciedad en los ríos y el mar; hijo de padres
que no fueron realmente sus padres, y que, convertido en millonario, en
2mérito” a sus actividades fuera de la ley, se perfila, con muchas
posibilidades, como un futuro ocupante del sillón presidencial. Personajes,
como él, a quienes podemos, tal vez, identificar con los que –en la vida
diaria- ya conocemos (en la política, en los centros de trabajo, en la cultura,
etc.). Diría que es el absurdo –ya “normalizado” e imperante en nuestra
realidad- lo que ha llamado la atención de Borrero, incitándolo a ofrecernos,
en este libro, más que cuentos o relatos complacientes, una suerte de retrato
descarnado t sarcástico de una realidad que, viéndola bien, es realmente
dramática. Aquí no hay un Gregorio Samsa convertido, de la noche a la mañana,
en un monstruoso insecto, sino, más bien, insectos convertidos en unos
Gregorios Samsa con apariencias engañosas. ¿No es eso, acaso, lo que vemos en
la política? Yo creo que sí. Repito, el absurdo “normalizado” (o “legitimado”).
Personajes, también, como el que da título al volumen, Marlon (“…y su vida de
perros”): gente que cree que para ser escritor hay que recurrir como condición-
al “malditismo”, a la “marginalidad”, sin saber que, así, lo más seguro es la
conquista infeliz de la frustración y el ridículo (en otras palabras: una “vida
de perros”). Eduardo Borrero Vargas nos tiene acostumbrados a lo
desacostumbrado, pues: cada obra suya nos trae una desconcertante y feliz sorpresa:
ficción de largo aliento (novela), minificción, poesía, cuento, y esta vez…
bueno, esta vez un género que tiene mucho de relato, pero al que yo me
atrevería a calificarlo como apuntes o anotaciones acerca de lo que serían algo
así como objetos grotescos de estudio en una sociedad que está “patas arriba”.
Escritura, la de Eduardo Borrero, alucinante y apasionante. Y –repito- para
quedarnos estupefactos- ¡Léanla!
Bernardo
Rafael Álvarez
martes, 31 de agosto de 2021
lunes, 30 de agosto de 2021
Jugando con los reveses
Últimamente,
se me ha dado por andarcambiando
de nombres a las cosas: A
las flores, las llamo piedras,a
los mares, les llamo desiertos,a
los ríos, serpientes de espanto, a
las nubes, palomas mensajeras,a
los árboles, aves trepadoras,a
los caballos, gallinas de pastura,a
los cerros, llanuras escurridas, y
a la muerte, la llamo vida. La
confusión es tal, que, con mi nombre,no
puedo jugar con sus reveses: se
escabulló de mis recuerdos,y
ahora deambulo por el mundobuscándolo
en el valle de los olvidos.
Eduardo Borrero Vargas BOSQUES SECOS I
sábado, 28 de agosto de 2021
Prólogo a la obra “El creador de universos” de Eduardo Borrero
Una nueva manera de ser y
estar en este mundo.
Un acercamiento a la
narrativa de
Eduardo Borrero Vargas.
Eduardo
Borrero Vargas mantiene inédita una sustanciosa cantidad de relatos, pero ha
decidido seleccionar un grupo de estos para una nueva publicación, bajo un
título motivador: “El creador de universos”. Sale a la luz bajo el pujante sello
editorial “El gato descalzo”, en la Ciudad de los Reyes.
La
obra narrativa de Eduardo Borrero tiene origen múltiple. De la tradición oral,
de sus propias vivencias, de la vasta cultura de su tierra natal -Piura-,
tierra cálida, fértil, pletórica de misterios y leyendas, de perfumados
algarrobos y de los valerosos tallanes. Lo concibe a manera de retorno a la
sabiduría popular. Es decir, se nutre de lo mejor de su experiencia personal,
vivida, heredada, aprendida. Ahora nos complace la reunión de una obra crítica,
escrita en prosa ágil y ayuda, con el escritor ameno y pulido, frente a un
mundo agónico en el que la palabra se yergue con plenitud y no se doblega.
Comenzaré
citando el relato “La tía Flora”, personaje que recupera a través del recuerdo,
en un fortuito retorno a la casa familiar. Supone una mezcla alucinada de
realidad; como si tal persona existiera aún, y lo hace unido a un final
fantástico. Ofrece así, un manjar narrativo ameno, enriquecedor, de mira
incisiva y original, al que se le otorga, por lo menos, dignidad.
Alguien
como la tía Flora ha podido existir también en nuestras vidas o en la de algún
conocido. Esta solaza en demasía y nos acerca mejor al tema. El autor decide
traerla a la realidad a propósito del relato, cubierta de un halo de misterio y
hasta milagroso. Para lograr de este modo un efecto, como recurso narrativo,
que nos llena de dulce y apacible nostalgia.
“Sueños
de muertos” resulta de una temática inevitable en la
narración oral de muchas culturas. Anderson, el protagonista soñador de
muertos, encuentra en Piedad, en un juego sutil de miradas poliédricas, una
esposa salvadora. Pero en el discurrir del relato la trama se complica y es así
que presenta un final abierto, motivador de propuestas y reflexiones. ¿Es bueno
ayudar a un ser en desgracia?, ¿por qué? Responder estas y otras interrogantes
hace que el lector quede prendado en el texto y resulte inducido a deducciones
propias que complementan y enriquecen el contenido. Demuestra una vez más que
el lector-cómplice,
puede convertirse en lector-partícipe, dando origen a
diferentes interpretaciones é interés en la travesía.
En
“El hombre araña”, relato liminar de lograda narrativa, se desvirtúa la
imagen de este misterioso personaje -entretenimiento de niños y adultos-, quien
resulta ser el blanco de críticas y burlas. Se resuelve en un final cargado de
ironía, y hasta crítica social, cuando logra ubicarse en un lugar más ameno.
Muchas
de las propuestas seleccionadas por Borrero, treinta y ocho en total, guardan
estas características, Es de necesaria utilidad referir que algunos de los
relatos son ultra breves o micro ficciones. Están cargados de un tono irónico, doble
intención, humor o de un final con resoluciones inesperadas. Sucede así, por
ejemplo, en “El mundo calló”, “El síndrome de los puentes 1”, “Paredes escayoladas”,
“Alucinaciones 6” y “Pleito perpetuo”, para mencionar
solo algunos.
En
la presente publicación se ubican, además, a modo de capítulos, tres series muy
atinadas de micro ficciones, me refiero a “El síndrome de los puentes”,
“Alucinaciones” y “De poetas”, el ellos predominan el
absurdo, una mezcla de prolija ironía, que da como resultado el contenido de un
conjunto de textos de atractivo discurso y variados escenarios como por ejemplo
en “De
poetas 6” cito:
“Era
un poeta tan lúdico, pero tan lúdico, que se perdió jugando a las escondidas
con el abecedario” (Pág. 85).
Otro
más en “Alucinaciones 6”, para precisar:
“Con
los nudillos sangrantes golpeó presuroso la puerta de su casa. Alguien con cara
doliente se asomó y, con desánimo, le dijo: ¿qué hace usted por estos lares,
regrese a su capilla ardiente, no se da cuenta que acaba de morir?”
(Pág. 47).
Y
selecciono uno más, “El mundo calló”
“En
una miserable tarde, Marcelino se acomodó en un sillón. Tomó un revolver y
comenzó a matar el abecedario, letra por letra. Al cabo de veintiséis tiros, el
mundo calló” (Pág. 23)
Es
mucho lo que se pudiera indagar sobre este conjunto escritural de gran riqueza
temática, nueva entrega de nuestro autor piurano. Sin embargo, dejaré que sea
el amable lector quien continúe esta entretenida tarea de encuentros y
desencuentros. Le deseo una emotiva aventura.
Ana María IntiliUNMSMMédica, poeta y escritora.
jueves, 26 de agosto de 2021
Oficios de un hombre
Un
collage vivencial es lo que en este preciso instante me ha impulsado a
escribir, como una especie de catarsis, este pequeño relato. Un hombre, a mi
edad, debe dejar huellas indelebles en las personas: hijos, nietos, familiares,
amigos, amigas y en todos aquellos que nos rodean a quienes ya sumamos décadas
de vida. En realidad, mi vida ha sido sencilla y me he contentado con triunfos
compartidos. He procurado ser sensible y hasta humilde diría, no le he hecho
daño a nadie ni he envidiado cosas y cualidades ajenas. ¡Solo sigo siendo un niño
“adulto”! Y mi poema “No me pregunten quién soy” así lo afirma: “Nací en
Sullana/En una calle con olor a tierra” … en un mes de septiembre. He
gozado y seguiré confiando en la magia de los nuevos comienzos y en los oficios
más dulces del mundo:
-
Buen esposo
-
Buen padre
-
Buen abuelo
-
Buen hermano
-
Buen amigo
-
Narrador y poeta
-
Protector de las mascotas
Eduardo
Borrero VargasDerechos
Reservados. –Lima,
07 de septiembre del 2021
martes, 24 de agosto de 2021
Presentaron edición especial de la revista cultural “Choza de Papel”
La Asociación Cultural ‘Estación de Brujos’ de
Chiclayo presentó el sábado 8 de junio del 2019 en el Auditorio Principal del
Colegio Médico de la ‘Ciudad de la Amistad’, el nuevo número en edición
especial de su revista institucional denominada revista de Arte y Cultura
“Choza de Papel”.
Esta edición incluyó a 40 articulistas en una
interesante variedad de temas: poesía, didáctica de la lectura, narrativa,
historia y turismo, actividad universitaria, políticas culturales, literatura
lambayecana, lexicografía, promoción del arte y la literatura, literatura
infantil, literatura carcelaria, filosofía, etc.
Participaron en calidad de comentaristas,
Miguel Ángel Huamán Villavicencio, Eduardo Borrero Vargas, y Julio Novoa
Linares. Para este evento cultural, se estructuró un programa especial. Las intervenciones
preliminares estuvieron a cargo del decano del Consejo Regional VIII del
Colegio Médico de Chiclayo, Víctor Soto Cáceres, Mercedes Uriarte Latorre y el
escritor Pedro Manay Sáenz. Como comentaristas intervinieron Miguel Ángel
Huamán, Eduardo Borrero y Julio Novoa. Continuó el segmento artístico con las
participaciones de la Sonatina de la I.E.P. “Amancio Varona”, de Tumán; la
declamación de Tania Cubas Azabache; y el Grupo Musical “Fernando y sus
amigos”.
También, se realizó la juramentación oficial
de los directivos de la ACEDEB y sedes de Piura, Sullana y Lima. A
continuación, intervino el presidente de la asociación cultural “Estación de
Brujos”, Luciano Berger Calderón. El brindis de honor estuvo a cargo del
vicepresidente de ACEDEB, el Dr. Juan José Cruz Venegas. Finalmente, se ofreció
un compartir y se obsequió un ejemplar de cortesía de la revista “Choza de
Papel” a cada uno de los asistentes. La Asociación Cultural agradeció a todas
las personas amantes de la cultura en general y de la literatura en especial por
su asistencia en a esta noche cultural.
lunes, 23 de agosto de 2021
Yungay 1970: un viaje al pasado (cincuenta años después)
Cristo de Yungay... Más de 70,000 muertos
Algo me
obligaba a dirigir la vista a la revista que alguien había colocado sobre mi
mesa de trabajo. La levanté con temor, creyendo que era una broma de mal gusto,
ideada por alguna persona de mi entorno. Vi la carátula y un Cristo espigado,
con los brazos estirados al mundo, golpeó mis sentimientos. La abrí y el
encabezado arrancaba con un “Hace cincuenta años Yungay, desapareció del mapa
del Perú”. ¿Algún gracioso puso esta revista sobre mi escritorio? Una voz ronca
rebotó por las paredes de la oficina: ¿De qué revista hablas, si tus manos
están vacías? ¿Se te cruzaron los chicotes? Y los recuerdos, como ríos
desbocados, ocuparon mi mente. Por esa época, era aficionado a la cacería.
Éramos dos grupos: 6 en una Land Cruiser y 6 en una Land Rover. Todos armados
hasta los dientes. Objetivo: arrasar palomas, vizcachas y el huidizo venado
andino. Una vez cumplidos los objetivos, regresamos a Lima. A la altura de
Sayán, a las 3 y 23 de la tarde, sentimos un fuerte remezón. Consternados los
doce cazadores, una vez en Lima, nos reunimos en el Parque Universitario. El
reloj marcaba las 6 de la tarde. En un bar soltamos nuestras penas. Yungay,
nuestro centro de operaciones había sido borrado por la mano de Dios.
Seguramente, nuestras voces aún revolotean por esos rincones. Domingo, difícil
borrarte de la memoria.
Eduardo Borrero VargasLima, domingo 31 de mayo del 2020Derechos reservados. -
sábado, 31 de julio de 2021
Congreso otorga diploma a Borrero Vargas
De Sullana para el mundo...
La congresista María Luisa Silupú Inga, en representación del
Congreso de la República, con fecha 15 de julio del 2021, otorgó un
Diploma de Reconocimiento a Eduardo Borrero Vargas por su labor literaria
lunes, 19 de julio de 2021
Cuentos parabólicos
En
cada punto geográfico de esta llamada Tierra, -exponía Benito Segovia en la
sala principal de la Biblioteca Municipal de un pueblo norteño, asentado en los
linderos de un arenal tan árido y extenso que se perdía al este del lugar-
nacen escritores llamados a quedar conectados en la memoria colectiva. Uno de
ellos, cuyo nombre se ha rescatado milagrosamente usando pesquisas de descarte,
es Juan Dunas Manchego. Mi intervención en esta extravagante historia, escrita
en papel sobrante de los mercados, es para contarles que el autor apenas logró
editar diez ejemplares, uno de los cuales es el que les muestro y, como podrán
observar, más parece papel cebolla por lo viejo. O sea que mi papel en este
conversatorio se reduce a ser un simple espectador de otros espectadores, que
dicen haberse deleitado con la lectura de “Cuentos Parabólicos”. Aclaro que encontré
este delicado ejemplar un día de guardar, en la almohada de mi cama. ¿Quién lo
dejó ahí? Me he roto el cerebro averiguándolo y no hay respuestas para ello, ya
que mi memoria últimamente va y viene.
Esperemos
que lo expuesto líneas arriba sea una apertura adecuada para conducirlos a
entender estos cuentos alucinantes. Todos ellos, sin excepción, no están
sujetos a la rigidez del tiempo. Simplemente son juegos fantasiosos, en un
mundo imaginario, donde el envés de la realidad es tomado como un hecho factible.
Es decir, en el juego de la vida, el haz y el envés en cada instante de nuestra
precaria vida, influyen en nuestra perspectiva de ver las cosas. Entonces,
podríamos deducir que el muy inteligente y hábil escritor Juan Dunas Manchego,
analizaba la vida desde el sentido contrario del común de la gente. Eso le
permitió escribir lo que otros escritores desdeñaron, por estar diseñados a
mirar desde el lado más cómodo, el diario concurrir del ser humano. No nos
extrañe que esos escritores hayan tratado de desaparecer los vestigios de esta
gran obra, que a ojos de buen cubero les estaba quemando su entrada a la gloria
de las letras. La obra “Cuentos Parabólicos” no tiene y no debería tener ese
vil destino, puesto que el ya desaparecido Juan Dunas Manchego ahora camina en
el envés de la vida.
Se
levantó Benito Segovia, alisó su melena, se acomodó el sombrero y salió del
recinto Municipal. Nadie lo aplaudió. El auditorio estaba vacío. Se encaminó a
la Plaza del pueblo, recién cayó en cuenta que había sido invitado a disertar a
un pueblo fantasma.












