martes, 12 de abril de 2022

El pisa flores

 Han visto al “Pisa Flores”
moro y de cabeza negra,
relinchando y floreando
y con el cuello engatillado,
al horizonte entablado.

Y sus negros ojos
de hondo mirar,
buscando trochas
donde otros caballos,
sus rumbos perderían.

Aireando los pulmones
por sus ollares abiertos,
con fragancias campestres
de palo santo, zapotes,
algarrobos y almendros.

Trota al aire engalanado
con montura y jato de plata:
de Zapotillo a Sabiango,
de Cariamanga a Zamora,
de Macará a Loja,
de Samba a Piedras Blancas,
de Ayabaca a Paimas,
y de Lancones a La Solana.

A veces lo ven siesteando
en los ríos Alamor,
Malacatos y Zamora,
en el Quiroz y el Chira.

Así seguirá por siempre,
esperando que, en alguna,
ubérrima y verde inverna
reencontrarse con mi padre.

Eduardo Borrero Vargas
Bosques Secos I (Pág. 23)

domingo, 10 de abril de 2022

Rutas para la paz... de halcones y de palomas

Por el año 2015, publiqué un libro de relatos breves titulado “Del misterio y otros abismos”. En él hago un recorrido metafísico del ser humano tratando de darse explicaciones de su propia existencia, en un mundo donde el tiempo implacable lo va empujando irremediablemente a la muerte. Lucha, entonces, contra lo que él en su locura extrema llama la maldición de un Dios invisible, de ese “Ojo” que todo lo ve. Y se siente apabullado por esa fuerza inconmensurable, a la que por ratos le teme y por ratos reta con acciones deplorables como la guerra que desata alrededor del mundo –según su mente deformada, para regular la población mundial y la riqueza. Y salen de sus guaridas llamadas naciones a matar con sus hordas salvajes -a mansalva y con armas sofisticadas de última generación- a cualquiera que se oponga a sus apetitos de conquista o expansión geopolítica. El dominio militar del hombre por el hombre es su bandera, no hay nada que los detenga, su desesperación por avanzar raya con la locura y no se contentan con la conquista de kilómetros cuadrados, sino que el dominio debe ser total, ayudándose con teorías y tecnologías nuevas, para crear confusión y sumirnos en mares de aparentes espejismos de felicidad.

Mientras tanto, las Palomas Blancas con sus ramas de olivo vuelan como contrapeso a esos humanos descastados, vestidos de grises, que viajan en avión a conciliábulos, con sus bolsillos repletos de bombas atómicas para tratar temas sobre la paz mundial. Las Palomas de la Paz no están invitadas a estos eventos, pero ocasionan ardores vergonzosos en estos clubes apocalípticos. Tan es así que cazadores dotados de fusiles milimétricos van tras ellas y no logran derribarlas, por más que las ametrallen con la saña acumulada desde que el mundo fue creado. Loa a estas Palomas Blancas que luchan por salvar al mundo y dotarlo de una mística celestial, en la cual la vida pueda seguir su curso natural y los desplazamientos humanos no sean forzados sino más bien una forma natural de pasar fronteras, para gozar del mundo a sus anchas.

No agotemos los esfuerzos y construyamos rutas seguras para alcanzar ese mundo de Paz que tenemos al alcance de la mano y que dejamos escapar por egoísmos demoniacos.

Eduardo Borrero Vargas
Lima, viernes 25 de marzo del 2022
Derechos reservados.-

viernes, 8 de abril de 2022

Tren Paita - Sullana - Piura con pacas de algodón

Tiempos de avíos agrícolas

(Gaspar Augusto)

Los recuerdos llegan a nosotros camuflados a través de noticias dolorosas. Esta hipótesis es confirmada por el doloroso artículo publicado por Lilian Houghton Hidalgo, días atrás, sobre la prematura muerte del joven Augusto en un canal vía que va a Catacaos. Este incidente me provocó tanto dolor que me hizo retroceder en el tiempo, cuando en todo el departamento de Piura y en Sullana (mi tierra) se sembraba algodón. El valle del Chira -el más productivo por su famoso río Chira que llevaba agua todo el año- abasteció de algodón a USA durante la guerra de Secesión en Estados Unidos, para confeccionar los uniformes de los confederados.

Recordemos que Georgia estaba envuelta en batallas. Uno de los grandes sembradores de algodón en nuestra tierra fue un señor apellidado Sears. Por eso es que el tren de Piura, Sullana y Paita era de vital importancia, para cargar las pacas de algodón al puerto de Paita.

He allí que los medianos y grandes sembradores de algodón recibían para sus campañas algodoneras los llamados “Avíos Agrícolas”. En el caso de mi padre, para sus fundos llegaban por intermedio del Banco Internacional. Parte de esos fondos eran utilizados (después de las restas y sumas) para las compras en el famoso bazar “Gaspar Augusto”. Allí se vendía telas para camisas, pantalones, vestidos, zapatos, juguetes, bicicletas, triciclos y cuanto fuera necesario para sobrevivir hasta la próxima campaña algodonera.

Lilian, sé que has sentido hasta dolerte el alma la muerte del joven que fue arrastrado por la corriente. Él ahora está en el cielo. Igualmente, la vida nos hace arrastrar una Cruz Viva escondida en alguna neurona refundida en un recodo de nuestro vasto cerebro. Dios tenga en su gloria al joven llevado por esas corrientes traicioneras. Los tiempos algodoneros ya pasaron, raudos, a nuestro costado. Ahora solo nos toca vivir nuevas historias. El tiempo nos abruma y confunde, por eso tengamos los cinco sentidos alertas. Demos gracias a Dios.

Eduardo Borrero Vargas
Lima, lunes 14 de marzo del 2022 
Derechos Reservados

miércoles, 6 de abril de 2022

Eustaquio, engendro del diablo

La madre niña, desesperada por lo que llevaba en su vientre, revolvía su mente tratando de borrar las imágenes horrorosas de esos minutos en los que de niña pasaría a ser una mujer adulta, por la violación de su despiadado padrastro. Vacilaba entre reprochar a su madre por su actitud pasiva, asumida ante estos hechos, o en huir lejos, lo más lejos posible de ese lugar cuya atmósfera demoníaca le profundizaba el daño sufrido en su virginal vientre. Ella, recordaba vivamente que la violación fue un domingo de un invierno lluvioso, presagiador de males, cuando ella al día siguiente cumpliría trece años. No lograba librar de su mente estos pasajes violentos, mientras pujaba asistida por la esposa de uno de los pescadores, en la solitaria casucha que otros pescadores compadecidos, al verla tan niña y embarazada, le habían levantado entre unos médanos y cunetas cercanos a la playa. Después, de unos alaridos que rasgaron la triste penumbra de la medianoche, dio a luz a un pequeño que, a ella, en su mente en shock por el esfuerzo del parto, se le ocurrió llamar Eustaquio Baldomero, engendro del diablo.

A partir de entonces, en ese remedo de casucha, sobreviviría madurando la forma de cómo darle muerte a su vástago. Su mente era un amasijo de dudas y desesperaciones. Se alimentó con lo que la naturaleza apenas le ofrecía. Algunos pescadores que raras veces coincidían por esa zona, le dejaban algo de cangrejos, ostras y pescados frescos. El agua dulce no le hacía falta; cerca de ellos, había un pozo natural siempre lleno de este líquido esencial. Le extrañó que su madre, ni sus hermanos, se empeñaran en buscarla. Seguramente, pensó apenada, que ella era la culpable de esta vergüenza familiar. Ella, sin embargo, no dejó de pensar en dar muerte al ser que trajo al mundo. A medida que los días se sumaban, se agigantaron los odios. No cesó de maldecir sus desgracias y su mente se multiplicó en recuadros en los que configuraba, las venganzas más atroces, que una persona herida en su intimidad sería capaz de infligir a quienes la empujaron a huir con la cara en el suelo, para no verle su vientre abultado. Por ratos posaba su vista en el pequeño engendro del diablo y trataba de borrar lo que ella repetía sin cesar como bestia autómata: Si naces vivo serás un muerto sin vida, y si naces muerto serás un vivo sin vida.

Eustaquio Baldomero, vio la luz una noche sin luna. La comadrona, ante la inexperiencia de la parturienta, de un jalón certero lo desprendió de la madre, le palmeó las nalgas; pero el niño, ni esbozó una sonrisa ni lloró. La madre lo amamantó a regañadientes, criándolo con leche agria de rencores, hasta los doce años. A partir de entonces, abandonado a su suerte por la madre, se convertiría en un ermitaño. Solo recordaba que la madre, espontáneamente lo llamó Eustaquio Baldomero. Los pescadores, al ver que la madre lo había abandonado, dejaron de visitarlo. La poca ropa que tenía desapareció. Dejó de hablar y caminó desnudo, protegido con doble costra de suciedad. Se alimentó de malezas, cangrejos y uno que otro pez, varado en la playa. Aprendió el lenguaje de las gaviotas, de los pelícanos, del rumor del mar, de las olas balbuceantes, y de los monstruos marinos que exhibían sus lomos grises en la misma línea del horizonte. Transitó por los médanos y prontamente se le iría la imagen de la madre. Jamás vio un libro o una revista ilustrada. Su cerebro rudimentario se limitaría a captar lo mínimo necesario para sobrevivir.

El infeliz Eustaquio Baldomero, vive en el mar balanceado por las olas, disfrazado de ballena jorobada. La madre, amante de uno de los traficantes de tierras más conocidos de la zona, ha ofrecido dos lotes de regular tamaño en el futuro Resort que se edificará en esa parte, calificada como el lugar más excelso donde se aglutina el sol y la plenitud del mar, a quiénes extingan a las ballenas jorobadas para conseguir que el engendro diabólico no tenga cobijo; también, la madre ya fuera de sí, se ha unido al equipo de los matadores que, no duermen ni comen, oteando atentamente la alta mar como muertos-vivos, enroscados en enormes redes. Han pasado los años, la madre, ya vieja y marcada por el fracaso, ha regresado con su marido al pueblo; y a conciencia propia, ha solicitado camisa de fuerza y alojamiento en el Hospicio para Alienados.

Comentan los pescadores ocasionales que cruzan por ese lugar desolado, que al amanecer ven a un hombre cabalgando desnudo y desgreñado sobre el lomo de una ballena jorobada, comandando a otros Eustaquios Baldomeros. Se sospecha, que se han multiplicado por miles; y que, en delante, no aceptarán persecuciones, ni que los desplacen ni que los califiquen como subhumanos.

Escrito de Eduardo Borrero Vargas
Publicado en
“ERGO REVISTA LITERARIA”
N° 04 (Enero 2022)

lunes, 4 de abril de 2022

Ventura Amoroso, vivía enamorado de todas las mujeres…

(Cuento, Pags. 50, 51 52, 53 Y 54)

Compañía eterna

Ventura Amoroso, vivía enamorado de todas las mujeres y de ninguna en particular. Así, en sus notas íntimas figuraban nombres inacabables de mujeres. Unas con nombres de dos sílabas; otras con cuatro sílabas; y así gradualmente hasta alcanzar nombres de diez sílabas. Como era un hombre sumamente ordenado clasificaba los nombres en orden alfabético, además eran nombres de fácil recordación. Si cometía algún error de ortografía, manchas desagradables de tintas, huellas dactilares, rezagos de grasa, u otro signo de descuido, esa página terminaba en el tacho, hecha añicos. Él se sometía a ese rigor disciplinario, no porque le daba la reverenda gana, sino como lo había manifestado varias veces delante de sus amistades: ¡El nombre de las mujeres debe ser cuidado con el esmero de todo hombre enamorado!

Pero, del dicho al hecho hay mucho trecho, y este adagio no incomodaba a Ventura Amoroso quien más bien recurría a su uso para acomodar y dar veracidad a sus historias que nacían de las páginas fantasiosas que circulaban por su cabeza. Y la gente, a sabiendas que lo que bullía en su cerebro era una retahíla de historias inconsistentes, le dejaba hablar, porque era una manera de ser copartícipes de algo que les era negado y así, al menos a través de otro, disfrutar de la voluptuosidad de tantas mujeres que circulan por doquier. De esta manera, a través del placer de las palabras, se transportaba a los lechos de todas esas mujeres que aparecían en su famoso cuadernillo de notas. Al costado de cada nombre, resaltaba minuciosamente sus cualidades especiales de hacer el amor, de sus perfumes, de sus ropas sedosas, de su hablar misterioso y de otras virtudes inherentes a la femineidad de cada mujer que caía en sus brazos. Y para desenfreno de sus oyentes, les restregaba el cuadernillo íntimo por sus narices, avivando de esa manera sus espíritus y el deseo de que algún día -no muy lejano- ellos también logren ser partícipes de esos placeres vedados. Cada mujer -les decía para soliviantar sus pasiones- que aparece en esas hojas solitarias ha estado en mis brazos una sola vez; repetir el mismo plato es un pecado y yo, como soy un hombre pulcro, mantengo ese principio.

Orgulloso de su soltería, Ventura Amoroso hacía ostentación de sus viajes. Se desaparecía por lo menos una vez por mes y en cada uno de sus viajes dejaba una estela de fragancias, huellas de sus pesadas maletas y del tropel de asistentes que lo acompañaba desordenadamente al Aeropuerto de la ciudad. Todo eso seguido de un largo reguero de inconfundible olor acre que despedían las envidias de los machos despechados, cubiertos -sin que ellos se den cuenta- de un manto denso de sorna que hacía rebullir borborigmos de satisfacción en el estómago de Ventura Amoroso. A medida que se distanciaba, se iba agigantando su lustroso pasaporte diplomático, de cuyas páginas se iban desprendiendo miles de los sellos borrosos de las oficinas de migraciones de los países que él visitaba. Manera indirecta de hacerles saber que tenía que renovar su documento oficial en períodos relativamente cortos.

Tan cegatona es la gente, que cuando se empecina en alcanzar lo que supone que les falta para ser felices, pierden la brújula prontamente y terminan no viendo más allá de un palmo de sus narices. Ventura Amoroso, como era de suponer, había inventado su propia vida y vibraba de gozo al saber que sus propias mentiras, para otros, eran realidades verdaderas. Se reía por dentro, a sabiendas que hasta con sus viajes los tenía embaucados, con el truco del doble engaño: Uno, a los amigos que lo despedían por el frontis y dos, a los que lo recibían por la espalda de su mansión. A los dos bandos, sin excepción, les devolvía los saludos con su mano izquierda -entrenada para estos menesteres- y con una sonrisa sarcástica, distribuida en su cara casi angelical. Sus viajes pomposos consistían en un darle una vuelta a la manzana, al principio de cada mes. Con estos engaños, no le hacía daño a nadie –se justificaba Ventura Añoroso-y que más le daba la felicidad tan ausente en sus amigos.

Dentro de su casa se dedicaba a reinventarse, a escoger nombres nuevos de mujeres y a sustituir los cuadernillos del mes, por otros nuevos. Con la renovación de las mujeres, tampoco se quedaba atrás. Las paredes de su mansión estaban empapeladas con afiches de películas, mujeres de todas las nacionalidades que recortaba de revistas para adultos y fotos ampliadas de las artistas de cine más hermosas. Tan meticuloso era el bendecido hombre, que cada cierto tiempo las iba reemplazando por nuevas y tenía bajo llave los salones donde colgaba su galería de fotos sagradas; sus mujeres eran de él y de nadie más. Y alucinaba que antes de morir tendría que testar, para que cada una de ellas en su ausencia definitiva, no saliera por las calles a mendigar mendrugos de pan podrido para alimentarse.

Hasta hoy, sus amigos no cesan de visitarlo, siguen creyendo en él y esperan que algún día, tarde o temprano, les abra el cofre de las fantasías, y así apropiarse de todo lo que ahí él atesora y formar parte de un círculo íntimo para que él los lleve de la mano al mundo del gozo desenfrenado. Se advierte a las mujeres del orbe imaginario que se pongan a buen recaudo, pues un grupo desenfrenado de hombres frustrados y solterones empedernidos saldrá pronto a las calles, a robarse las fotos de las mujeres más bellas de los estudios fotográficos, magazines, revista de culto a las mujeres y de cuanto haya en las vidrieras de los escaparates que exhiben mujeres al tamaño natural.

Advertidas están, de no intimar con ellos; son seres anormales, de cabeza voluminosa, de ojos libidinosos, caminan con la cabeza gacha, las manos en los bolsillos, fingen llamarse Ventura Amoroso y ahora recurren a las nuevas tecnologías: la cibernética es su nuevo entretenimiento.

Eduardo Borrero Vargas
Antologia del libro “COMPAÑÍA ETERNA”
(Pag. 50, 51 52, 53 Y 54)

sábado, 2 de abril de 2022

De poetas y faiques

Una vida sin universo: verso

Que bajo el Faique escogido: ido

Escribía un poeta de alma abandonada: nada

En un mar de puertos sin barcos: arcos

De horizontes que ha de cruzar en ensueños: sueños

De sueños por su memoria desechados: echados

A corrales donde inverna el silencio crudo: rudo

El Faique llora de desaliento: aliento

De su apretada fronda: ronda

Flores amarillas de palabras olvidadas: dadas

De la albura de su tronco de espinas redentoras: oras

Faique en vano porque ese poeta ya no delira: ira

Da verlo sin oriente: ente

Buscador de versos desamorados: orados

Por almas sin rostro gimiendo desamores: eres

Una vida sin universo: verso.


Eduardo Borrero Vargas
Lima, viernes 21 de mayo del 2021
Poema con ECO (Boques Secos II)


miércoles, 30 de marzo de 2022

López Albújar...las capullanas no olvidan las ofensas

UNA MUJER LLAMADA CAPULLANA DEL CHIRA

Podría iniciar este artículo a modo de fábula o cuento, donde la imaginación libre transite por escenarios rayanos a los extremismos fantásticos. Algo así como convivir en una supuesta obra teatral en la que, a cada uno de los personajes, sin motivo aparente, se le dota de una piedra invisible para tirarla a mansalva a los demás, con el solo ánimo de destruir o de callar al que está enfrente. En este tipo de obra nada es entendible: toda en ella es un absurdo en el que ni siquiera importa el final, ya que carece de argumento y los actores no tienen un papel determinado. Todo es válido en ella. La verdad se convierte en infierno; y la mentira, en paraíso.

El solo hecho de crear para el hombre es de por sí un acto de sacrificio, muchos por crear han muerto en las hogueras. Esto lo vivimos en carne propia y lo palpamos a diario con el monumento a La Capullana. Tarde o temprano caerán sobre ella dantescas sombras sin rostro de élites autollamadas intelectuales. O saldrán, iracundas, en hileras y con velas mortecinas, a morderla ferozmente, como si en cada mordiscón se aliviaran al descargar sus frustraciones. O, tal vez en un descuido, saldrán con sus picos y lampas a destruirla con el pretexto que son los únicos defensores de la estética y que ellos, poseedores del arte, la levantarían a su imagen y semejanza. Gracias a Dios que la mayoría de los sullaneros no razonamos de esa forma. Somos seres privilegiados, equilibrados y creativos. Felizmente, las diferencias saltan a la vista.

Cuando se inauguró La Torre Eiffel, el año 1,889, un grupúsculo de intelectuales salió a protestar por esa monstruosidad de fierro. A La pobre torre casi se la traen abajo, y - por un pelo - el desdichado Eiffel casi termina con sus huesos en la cárcel. Ahora, la torre goza de buena salud, es el símbolo de la grandeza de Francia, y el transgresor Eiffel quedó registrado en la historia como un gran revolucionario de la construcción metálica y estética. ¿En qué terminaron los detractores? Suponemos que, por sus intransigencias, avergonzados y sin ánimos de seguir en el juego de la vida.

Sullana también ha sido testigo de grandes metidas de pata. El 17 de noviembre del año 1,926, el alcalde de entonces, Jacinto Vargas Ladines - mi abuelo materno - invitó al señor Enrique López Albújar a participar en el homenaje que el Concejo Provincial de Sullana le ofreciera a don Miguel Checa y Checa, en el que se le declaraba como benefactor del pueblo de Sullana. En ese día histórico, el señor López Albújar dio lectura a su discurso, en cuya parte final dice: “y cuando, al correr de los tiempos, los evocadores de nuestra historia regional vean surgir por el histórico valle de Tangarará, primero el séquito de nuestros caciques indolentes y a nuestras hombrunas Capullanas; después, el épico desfile del conquistador audaz…” (Pag. 19 revista NORTE Número 3 Octubre 1957- José Vicente Rázuri, don LATA). Metidas de patas y de las grandotas. Imaginémonos a La Capullana hombruna, tal como la vislumbra el señor López Albújar. La lluvia de críticas no se hubiese hecho esperar, reclamarían desesperados: oiga, un momentito, ¿nuestra Capullana no era hermosa? Y ahora que es hermosa, pareciera que tanta belleza les incomodara: ¿no le parece que es demasiado sensual? ¿Cómo entender al género humano?

Lo que no entienden, y creo que nunca lo entenderán, sobre todo aquellos que la quisieron encasillar en el pasado - atornillada en una huaca rodeada de frisos ajenos, como si La Capullana del Chira fuera un ente alejado de los quehaceres de su comunidad - es que el mensaje que se ha querido dar con ese bello monumento es la imagen de una mujer libre, armoniosamente integrada a su entorno: manejadora de su destino, asertiva en sus decisiones, con actitud de mando y mente positiva, lo que es posible en las mujeres nacidas en el norte. Ya es tiempo que desterremos para siempre las representaciones pasivas y llorosas de esa mujer luchadora con atuendos negros, como si vivieran un luto infinito. Por favor, que lo detractores asolapados, con piedras invisibles a la mano, salgan a la luz, den la cara por su propia salud; de lo contrario, terminarán germinando odio, y el que germina odio se atraganta hasta asfixiarse. Vivir en medio de estas tormentas es envejecer el espíritu; y el espíritu, por su esencia, debe ser jovial y abierto a la renovación. No seamos rumiantes regurgitando la eternidad del odio sin sentido.

Ruego encarecidamente dejar tranquila a la bella Capullana del Chira, dejémosle su espacio vital para que se desarrolle. Asumamos que ella es ajena a las habladurías. Por lo tanto, démosle la oportunidad de vivir nuevamente en lo que antes fue su universo. De muy lejos la hemos rescatado, de la noche del tiempo, afirmaría. Ha mis oídos han llegado rumores extraños de gente veraz. Dicen que la Capullana, a las doce de la noche de todos los jueves de todas las semanas, baja de su pedestal con su perro viringo. La han visto caminando por la loma de Mambré, bajando al río a reunirse con sus mayores, a cantar canciones enternecedoras, a reír, a cuchichear y a bailar en corro cuando la luna está llena. Otros aseguran que ella ya sabe quiénes la quieren destruir. Entonces, quedan avisadas aquellas personas que fungen de aves de mal agüero, vaticinadoras de cataclismos monumentales: La Capullana del Chira es más que un simple monumento. Es una alegoría a la pujanza, inteligencia y libertad de la mujer que supo llevar sobre sus hombres los destinos de una comunidad.

Aquel que se le ocurra ponerle una mano encima a La Capullana del Chira recibirá el desprecio y se hundirá en el abismo de la historia hasta borrarse de la faz de la tierra. No olvidemos que las mujeres norteñas tienen sus formas y detalles para castigar a los que las ofenden.

¡La Capullana del Chira todo lo sabe!

Eduardo Borrero Vargas
Viernes, 06 de enero del 2012
Derechos Reservados.-
 

lunes, 28 de marzo de 2022

Municipalidad reconoce donación de libro dedicado a labor municipal de Jacinto Vargas

Resolución de alcaldía N. 0063-2022/MPS

El alcalde la Municipalidad de Sullana

CONSIDERANDO:

Que, la Municipalidad como órgano de Gobierno promotor del desarrollo local, con personería jurídica de derecho público y autoridad política, económica y administrativa, representa al vecindario y promueve las bases del desarrollo integral, sostenible y armónico de su circunscripción;

Que, en concordancia con su ley orgánica, las municipalidades en manera de educación, cultura, deportes y recreación, tienen competencias y funciones específicas compartidas con el gobierno nacional y regional, promoviendo el desarrollo humano sostenible en el nivel local;

Que, en el marco del programa de aniversario de Sullana, el gremio de Escritores del Perú, llevo a cabo el día 5 de noviembre del 2021, en el salón de actos “Carlos Augusto Salaverry” el seminario literario “Víctor Borrero Vargas y la narrativa piurana”, en homenaje al extinto escritor Víctor Borrero Vargas.

Que, en este evento el escritor Eduardo Agustín Borrero Vargas, hizo donación de su libro, de su autoría de título “EL RESPLANDOR DE LA PERLA DEL CHIRA el quinquenio” en su labor como alcalde, Jacinto Vargas Ladines;

Que, la Municipalidad Provincial de Sullana, ha creído pertinente rendir un merecido reconocimiento a los escritores y poetas de la provincia, quienes en forma Ad Honorem, hacen su participación como un aporte a la cultura y a la cultura y a la comunidad: y

En uso de las atribuciones conferidas la Ley Orgánica de Municipalidades 27972

SE RESUELVE:

Artículo primero.- Expresar el saludo de felicitación y agradecimiento al escritor Eduardo Agustín Borrero Vargas, por su importante donación del libro de su autoría “EL RESPLANDOR  DE LA PERLA DEL CHIRA - el quinquenio” en su labor como alcalde, Jacinto Vargas Ladines, el mismo que formará parte de la hemeroteca de la Biblioteca Municipal “Víctor Raúl Haya de la Torre” de esta ciudad.

Artículo segundo.- Reconocer y felicitar en nombre de la Municipalidad Provincial de Sullana a los escritores y poetas de la provincia, que se ubican a continuación, en mérito a su participación en el seminario literario “Víctor Borrero Vargas” y la narrativa piurana”, llevado a cabo el día 05 de noviembre del 2021, en el salón de actos “Carlos Augusto Salaverry” de esta comuna, exhortándolos a continuar a cultivando el arte de expresión escrita o hablada, como un aporte a la cultura para el engrandecimiento de “La Perla del Chira”

1.- Sr. Armando Arteaga Núñez - Presidente del Gremio de Escritores       del Perú.
2.- Sra.- Enka Aquino Ordinola
3.- Sr.-   Fernando Antonio Adrianzén Gonzales
4.- Sr.-   Idelfonso Niño Albán
5.- Sra.- Elsa Yakelyne García Rentería
6.- Sra.- Jenny Girón Vallejo
Regístrese y comuníquese

Firman:

        Edwar Power Saldaña Sánchez             César M. Girón Castillo
                  Alcalde de Sullana                                  Sec. General

viernes, 28 de enero de 2022

El rostro oculto del terror, en los “Cuentos parabólicos” de Eduardo Borrero Vargas

Por Armando Arteaga

Umberto Eco, en sus “Cinco escritos morales”, al referirse al tema “Pensar la guerra, el acto furtivo de la guerra, y lo violento, de este suceso”: uno de los gestos más terribles de la humanidad, nos dice: “No es que la función intelectual esté separada de la moral. Es elección moral ejercerla, como es elección moral la del cirujano cuando decide cortar la carne viva para salvar una vida”.

El mundo mira hoy todos los detalles vividos –especialmente– deshonestos de la historia de la humanidad: con juzgamiento de miedo, de horror, con una resolución de terror. El hombre actual en su recurrente soledad, desde la noche de la historia (ya en la cueva platónica) hasta en estos días en que todo hace agua (en la sociedad líquida), no confía en que sus esfuerzos sean coherentes frente a un desenvolvimiento justo para derrotar la rutina que habita: así en el aburrimiento urbanístico del caos y el confort de las ciudades, y así, en el conformismo consumista de las masas.

La literatura, de la mano de la psiquiatría y del psicoanálisis, tiene en la narrativa fantástica y en la narrativa del terror: un instrumento contundente para enfrentar la conflictuada alienación humana mostrando la “ficción” como una trama exploratoria de la realidad.

Desde lo fantástico, la sorpresa, como efecto literario, ha buscado resolver parte de la “intriga” de los sucesos históricos que producen miedo o terror. Lo violento, lo totalitario, lo inhumano: son factores que todavía llaman la atención y conmueven a los lectores de “cuentos fantásticos de terror”.

Se viaja en máquina del tiempo con miedo. En el “desiderátum” de lo que trae el misterio de las cosas: el hombre tiene miedo, hasta ahora, desde el conflicto de los orígenes de la historia y aún en estos días de la postmodernidad donde todo se vuelve incierto, en la sociedad actual. Lo fantástico ayuda a confrontar el horror. Es cierto que el miedo es tan viejo como la historia de la humanidad.

Y, la realidad de la vida: es por momentos fantástica como volar por los cielos azules, levitarse en el pensamiento de la modernidad: es hoy pasatiempo de las comunidades actuales tan atiborradas de aportes tecnológicos, de aparatos y artefactos sutiles que parecen mentiras acumuladas por el tiempo.

En nuestro caso, el peruano y el piurano, literario y narrativo, ya Clemente Palma se vanagloriaba en sus “Cuentos malévolos” de no tener sino la desconfianza en la moraleja. Aunque, Miguel de Unamuno le advierte que todo discurso tiene moral.  Y, por lo tanto, tiene ética, es asunto político narrar fantasías, pasando por el filtro de la desesperación metafísica.

En el relato fantástico, en los cuentos de terror, lo nosológico de la existencia humana se confronta en la descripción de la realidad convencional. La amenaza de la desaparición de la especie por la acción de la destructibilidad de la bomba atómica, no es, desde luego, una fantasía de ciencia ficción, sino una realidad contemplada en la violencia irrefrenable que vivimos a diario en el mundo.

La narrativa del terror es una ficción proyectada que aceptamos tomar como una realidad y que nos provoca un debate sobre la existencia verdadera de acciones que solo son irreales, donde siempre intentamos negar la auténtica veracidad explosiva de la fantasía. Todo caso de terror, representa una imitación de la vida.

En los “Cuentos parabólicos” de Eduardo Borrero Vargas destaca el desarrollo de personajes llenos de premoniciones videntes, en los peligros de una presunta realidad tentativa dentro de un proceso narrativo, en la audiencia de una evidente capacidad abrumadora, entre lo que es solo su fantasía de los instintos que configuran sus torpes afectos, y lo que es trama en un desenfado real. Los hombres lapidan lo que aman, en la contemplación de su odio (con una palabra de ambivalente realidad), y en un dominio de la destructividad social.

Unos matan su amor, otros ahogan sus nefastos sentimientos, derrumbándose a plomo en el vacío. El amor de unos es demasiado irreal, demasiada “ilusión” anida comprensible enemistad en los otros. No todos mueren una muerte ignominiosa, ni viven una deshonra oscura. Todos hacen lo que tienen que hacer en una realidad convencional sin agonía. No en vano en la fantasía demonológica del medioevo pasado como en una realidad concreta la vida pasa como en el cine, a través de la visión de una serie sucesiva de imágenes. Sullana en su laberinto, también aparece como una escenografía teatral, omnipotente y onírica.

Armando
Arteaga








Carátula del libro
"Cuentos Parabólicos" - La mirada del terror

miércoles, 26 de enero de 2022

PERDONES

Hermanos algún día nos sentaremos en la vieja mesa familiar...

PERDONES

Debo pedir perdón a mis hermanos
por las palabras oportunas negadas
y las tristezas de silencios sostenidas
en el viento rojo al desierto llevados.
 
Debo pedir perdón a mis hermanos
si alguna vez no les di besos cálidos
alientos sustraídos de los repliegues
de mi interior maltratado y endeble.
 
Debo pedir perdón a mis hermanos
si es que alguna vez no fui solidario
y no tuve el coraje y el valor preciso
para llevarles mi corazón en la mano.
 
Debo pedir perdón a mis hermanos
si alguna vez no les llevé el consuelo
para librarlos del sufrimiento pesado
que aplasta y enmohece los sentidos.
 
Debo pedir perdón a mis hermanos
por haberlos querido en mis sigilos
pero sé que detrás del añoso ciruelo
quedarán de lado los desencuentros.
 
Nuestros padres serán los testigos
del día grande en el que crucemos
la lomada que se une al horizonte
dónde el ciruelo será el coeficiente.
 
Eduardo Borrero Vargas (PAG, 32)
BOSQUES SECOS II