martes, 12 de abril de 2022
El pisa flores
Han visto al “Pisa Flores”
Y sus negros ojos
Aireando los pulmones
Trota al aire engalanado
A veces lo ven siesteando
Así seguirá por siempre,
domingo, 10 de abril de 2022
Rutas para la paz... de halcones y de palomas
Por el
año 2015, publiqué un libro de relatos breves titulado “Del misterio y otros
abismos”. En él hago un recorrido metafísico del ser humano tratando de darse
explicaciones de su propia existencia, en un mundo donde el tiempo implacable
lo va empujando irremediablemente a la muerte. Lucha, entonces, contra lo que
él en su locura extrema llama la maldición de un Dios invisible, de ese “Ojo”
que todo lo ve. Y se siente apabullado por esa fuerza inconmensurable, a la que
por ratos le teme y por ratos reta con acciones deplorables como la guerra que
desata alrededor del mundo –según su mente deformada, para regular la población
mundial y la riqueza. Y salen de sus guaridas llamadas naciones a matar con sus
hordas salvajes -a mansalva y con armas sofisticadas de última generación- a
cualquiera que se oponga a sus apetitos de conquista o expansión geopolítica.
El dominio militar del hombre por el hombre es su bandera, no hay nada que los
detenga, su desesperación por avanzar raya con la locura y no se contentan con
la conquista de kilómetros cuadrados, sino que el dominio debe ser total,
ayudándose con teorías y tecnologías nuevas, para crear confusión y sumirnos en
mares de aparentes espejismos de felicidad.
Mientras
tanto, las Palomas Blancas con sus ramas de olivo vuelan como contrapeso a esos
humanos descastados, vestidos de grises, que viajan en avión a conciliábulos,
con sus bolsillos repletos de bombas atómicas para tratar temas sobre la paz
mundial. Las Palomas de la Paz no están invitadas a estos eventos, pero
ocasionan ardores vergonzosos en estos clubes apocalípticos. Tan es así que
cazadores dotados de fusiles milimétricos van tras ellas y no logran
derribarlas, por más que las ametrallen con la saña acumulada desde que el
mundo fue creado. Loa a estas Palomas Blancas que luchan por salvar al mundo y
dotarlo de una mística celestial, en la cual la vida pueda seguir su curso
natural y los desplazamientos humanos no sean forzados sino más bien una forma
natural de pasar fronteras, para gozar del mundo a sus anchas.
No
agotemos los esfuerzos y construyamos rutas seguras para alcanzar ese mundo de
Paz que tenemos al alcance de la mano y que dejamos escapar por egoísmos
demoniacos.
viernes, 8 de abril de 2022
Tren Paita - Sullana - Piura con pacas de algodón
Tiempos de avíos agrícolas
(Gaspar
Augusto)
Los
recuerdos llegan a nosotros camuflados a través de noticias dolorosas. Esta
hipótesis es confirmada por el doloroso artículo publicado por Lilian Houghton
Hidalgo, días atrás, sobre la prematura muerte del joven Augusto en un canal
vía que va a Catacaos. Este incidente me provocó tanto dolor que me hizo
retroceder en el tiempo, cuando en todo el departamento de Piura y en Sullana
(mi tierra) se sembraba algodón. El valle del Chira -el más productivo por su
famoso río Chira que llevaba agua todo el año- abasteció de algodón a USA
durante la guerra de Secesión en Estados Unidos, para confeccionar los
uniformes de los confederados.
Recordemos
que Georgia estaba envuelta en batallas. Uno de los grandes sembradores de algodón
en nuestra tierra fue un señor apellidado Sears. Por eso es que el tren de
Piura, Sullana y Paita era de vital importancia, para cargar las pacas de
algodón al puerto de Paita.
He allí
que los medianos y grandes sembradores de algodón recibían para sus campañas
algodoneras los llamados “Avíos Agrícolas”. En el caso de mi
padre, para sus fundos llegaban por intermedio del Banco Internacional. Parte
de esos fondos eran utilizados (después de las restas y sumas) para las compras
en el famoso bazar “Gaspar Augusto”. Allí se vendía telas para camisas, pantalones,
vestidos, zapatos, juguetes, bicicletas, triciclos y cuanto fuera necesario
para sobrevivir hasta la próxima campaña algodonera.
Lilian,
sé que has sentido hasta dolerte el alma la muerte del joven que fue arrastrado
por la corriente. Él ahora está en el cielo. Igualmente, la vida nos hace
arrastrar una Cruz Viva escondida en alguna neurona refundida en un recodo de
nuestro vasto cerebro. Dios tenga en su gloria al joven llevado por esas
corrientes traicioneras. Los tiempos algodoneros ya pasaron, raudos, a nuestro
costado. Ahora solo nos toca vivir nuevas historias. El tiempo nos abruma y
confunde, por eso tengamos los cinco sentidos alertas. Demos gracias a Dios.
miércoles, 6 de abril de 2022
Eustaquio, engendro del diablo
La
madre niña, desesperada por lo que llevaba en su vientre, revolvía su mente
tratando de borrar las imágenes horrorosas de esos minutos en los que de niña
pasaría a ser una mujer adulta, por la violación de su despiadado padrastro.
Vacilaba entre reprochar a su madre por su actitud pasiva, asumida ante estos
hechos, o en huir lejos, lo más lejos posible de ese lugar cuya atmósfera
demoníaca le profundizaba el daño sufrido en su virginal vientre. Ella,
recordaba vivamente que la violación fue un domingo de un invierno lluvioso,
presagiador de males, cuando ella al día siguiente cumpliría trece años. No
lograba librar de su mente estos pasajes violentos, mientras pujaba asistida
por la esposa de uno de los pescadores, en la solitaria casucha que otros
pescadores compadecidos, al verla tan niña y embarazada, le habían levantado
entre unos médanos y cunetas cercanos a la playa. Después, de unos alaridos que
rasgaron la triste penumbra de la medianoche, dio a luz a un pequeño que, a
ella, en su mente en shock por el esfuerzo del parto, se le ocurrió llamar
Eustaquio Baldomero, engendro del diablo.
A
partir de entonces, en ese remedo de casucha, sobreviviría madurando la forma
de cómo darle muerte a su vástago. Su mente era un amasijo de dudas y
desesperaciones. Se alimentó con lo que la naturaleza apenas le ofrecía.
Algunos pescadores que raras veces coincidían por esa zona, le dejaban algo de
cangrejos, ostras y pescados frescos. El agua dulce no le hacía falta; cerca de
ellos, había un pozo natural siempre lleno de este líquido esencial. Le extrañó
que su madre, ni sus hermanos, se empeñaran en buscarla. Seguramente, pensó
apenada, que ella era la culpable de esta vergüenza familiar. Ella, sin embargo,
no dejó de pensar en dar muerte al ser que trajo al mundo. A medida que los
días se sumaban, se agigantaron los odios. No cesó de maldecir sus desgracias y
su mente se multiplicó en recuadros en los que configuraba, las venganzas más
atroces, que una persona herida en su intimidad sería capaz de infligir a
quienes la empujaron a huir con la cara en el suelo, para no verle su vientre
abultado. Por ratos posaba su vista en el pequeño engendro del diablo y trataba
de borrar lo que ella repetía sin cesar como bestia autómata: Si naces vivo
serás un muerto sin vida, y si naces muerto serás un vivo sin vida.
Eustaquio
Baldomero, vio la luz una noche sin luna. La comadrona, ante la inexperiencia
de la parturienta, de un jalón certero lo desprendió de la madre, le palmeó las
nalgas; pero el niño, ni esbozó una sonrisa ni lloró. La madre lo amamantó a
regañadientes, criándolo con leche agria de rencores, hasta los doce años. A
partir de entonces, abandonado a su suerte por la madre, se convertiría en un
ermitaño. Solo recordaba que la madre, espontáneamente lo llamó Eustaquio
Baldomero. Los pescadores, al ver que la madre lo había abandonado, dejaron de
visitarlo. La poca ropa que tenía desapareció. Dejó de hablar y caminó desnudo,
protegido con doble costra de suciedad. Se alimentó de malezas, cangrejos y uno
que otro pez, varado en la playa. Aprendió el lenguaje de las gaviotas, de los
pelícanos, del rumor del mar, de las olas balbuceantes, y de los monstruos
marinos que exhibían sus lomos grises en la misma línea del horizonte. Transitó
por los médanos y prontamente se le iría la imagen de la madre. Jamás vio un
libro o una revista ilustrada. Su cerebro rudimentario se limitaría a captar lo
mínimo necesario para sobrevivir.
El
infeliz Eustaquio Baldomero, vive en el mar balanceado por las olas, disfrazado
de ballena jorobada. La madre, amante de uno de los traficantes de tierras más
conocidos de la zona, ha ofrecido dos lotes de regular tamaño en el futuro
Resort que se edificará en esa parte, calificada como el lugar más excelso
donde se aglutina el sol y la plenitud del mar, a quiénes extingan a las
ballenas jorobadas para conseguir que el engendro diabólico no tenga cobijo;
también, la madre ya fuera de sí, se ha unido al equipo de los matadores que,
no duermen ni comen, oteando atentamente la alta mar como muertos-vivos,
enroscados en enormes redes. Han pasado los años, la madre, ya vieja y marcada
por el fracaso, ha regresado con su marido al pueblo; y a conciencia propia, ha
solicitado camisa de fuerza y alojamiento en el Hospicio para Alienados.
Comentan
los pescadores ocasionales que cruzan por ese lugar desolado, que al amanecer
ven a un hombre cabalgando desnudo y desgreñado sobre el lomo de una ballena
jorobada, comandando a otros Eustaquios Baldomeros. Se sospecha, que se han
multiplicado por miles; y que, en delante, no aceptarán persecuciones, ni que
los desplacen ni que los califiquen como subhumanos.
lunes, 4 de abril de 2022
Ventura Amoroso, vivía enamorado de todas las mujeres…
(Cuento, Pags. 50, 51 52, 53 Y 54)
Compañía eterna
Ventura
Amoroso, vivía enamorado de todas las mujeres y de ninguna en particular. Así,
en sus notas íntimas figuraban nombres inacabables de mujeres. Unas con nombres
de dos sílabas; otras con cuatro sílabas; y así gradualmente hasta alcanzar
nombres de diez sílabas. Como era un hombre sumamente ordenado clasificaba los
nombres en orden alfabético, además eran nombres de fácil recordación. Si
cometía algún error de ortografía, manchas desagradables de tintas, huellas
dactilares, rezagos de grasa, u otro signo de descuido, esa página terminaba en
el tacho, hecha añicos. Él se sometía a ese rigor disciplinario, no porque le
daba la reverenda gana, sino como lo había manifestado varias veces delante de
sus amistades: ¡El nombre de las mujeres debe ser cuidado con el esmero de todo
hombre enamorado!
Pero, del
dicho al hecho hay mucho trecho, y este adagio no incomodaba a Ventura Amoroso
quien más bien recurría a su uso para acomodar y dar veracidad a sus historias
que nacían de las páginas fantasiosas que circulaban por su cabeza. Y la gente,
a sabiendas que lo que bullía en su cerebro era una retahíla de historias
inconsistentes, le dejaba hablar, porque era una manera de ser copartícipes de
algo que les era negado y así, al menos a través de otro, disfrutar de la
voluptuosidad de tantas mujeres que circulan por doquier. De esta manera, a
través del placer de las palabras, se transportaba a los lechos de todas esas
mujeres que aparecían en su famoso cuadernillo de notas. Al costado de cada
nombre, resaltaba minuciosamente sus cualidades especiales de hacer el amor, de
sus perfumes, de sus ropas sedosas, de su hablar misterioso y de otras virtudes
inherentes a la femineidad de cada mujer que caía en sus brazos. Y para
desenfreno de sus oyentes, les restregaba el cuadernillo íntimo por sus
narices, avivando de esa manera sus espíritus y el deseo de que algún día -no
muy lejano- ellos también logren ser partícipes de esos placeres vedados. Cada
mujer -les decía para soliviantar sus pasiones- que aparece en esas hojas
solitarias ha estado en mis brazos una sola vez; repetir el mismo plato es un
pecado y yo, como soy un hombre pulcro, mantengo ese principio.
Orgulloso
de su soltería, Ventura Amoroso hacía ostentación de sus viajes. Se desaparecía
por lo menos una vez por mes y en cada uno de sus viajes dejaba una estela de
fragancias, huellas de sus pesadas maletas y del tropel de asistentes que lo
acompañaba desordenadamente al Aeropuerto de la ciudad. Todo eso seguido de un
largo reguero de inconfundible olor acre que despedían las envidias de los
machos despechados, cubiertos -sin que ellos se den cuenta- de un manto denso
de sorna que hacía rebullir borborigmos de satisfacción en el estómago de
Ventura Amoroso. A medida que se distanciaba, se iba agigantando su lustroso
pasaporte diplomático, de cuyas páginas se iban desprendiendo miles de los
sellos borrosos de las oficinas de migraciones de los países que él visitaba.
Manera indirecta de hacerles saber que tenía que renovar su documento oficial
en períodos relativamente cortos.
Tan
cegatona es la gente, que cuando se empecina en alcanzar lo que supone que les
falta para ser felices, pierden la brújula prontamente y terminan no viendo más
allá de un palmo de sus narices. Ventura Amoroso, como era de suponer, había
inventado su propia vida y vibraba de gozo al saber que sus propias mentiras,
para otros, eran realidades verdaderas. Se reía por dentro, a sabiendas que
hasta con sus viajes los tenía embaucados, con el truco del doble engaño: Uno,
a los amigos que lo despedían por el frontis y dos, a los que lo recibían por
la espalda de su mansión. A los dos bandos, sin excepción, les devolvía los
saludos con su mano izquierda -entrenada para estos menesteres- y con una sonrisa
sarcástica, distribuida en su cara casi angelical. Sus viajes pomposos
consistían en un darle una vuelta a la manzana, al principio de cada mes. Con
estos engaños, no le hacía daño a nadie –se justificaba Ventura Añoroso-y que
más le daba la felicidad tan ausente en sus amigos.
Dentro de
su casa se dedicaba a reinventarse, a escoger nombres nuevos de mujeres y a
sustituir los cuadernillos del mes, por otros nuevos. Con la renovación de las
mujeres, tampoco se quedaba atrás. Las paredes de su mansión estaban
empapeladas con afiches de películas, mujeres de todas las nacionalidades que
recortaba de revistas para adultos y fotos ampliadas de las artistas de cine
más hermosas. Tan meticuloso era el bendecido hombre, que cada cierto tiempo
las iba reemplazando por nuevas y tenía bajo llave los salones donde colgaba su
galería de fotos sagradas; sus mujeres eran de él y de nadie más. Y alucinaba
que antes de morir tendría que testar, para que cada una de ellas en su
ausencia definitiva, no saliera por las calles a mendigar mendrugos de pan
podrido para alimentarse.
Hasta
hoy, sus amigos no cesan de visitarlo, siguen creyendo en él y esperan que
algún día, tarde o temprano, les abra el cofre de las fantasías, y así
apropiarse de todo lo que ahí él atesora y formar parte de un círculo íntimo
para que él los lleve de la mano al mundo del gozo desenfrenado. Se advierte a
las mujeres del orbe imaginario que se pongan a buen recaudo, pues un grupo
desenfrenado de hombres frustrados y solterones empedernidos saldrá pronto a
las calles, a robarse las fotos de las mujeres más bellas de los estudios
fotográficos, magazines, revista de culto a las mujeres y de cuanto haya en las
vidrieras de los escaparates que exhiben mujeres al tamaño natural.
Advertidas
están, de no intimar con ellos; son seres anormales, de cabeza voluminosa, de
ojos libidinosos, caminan con la cabeza gacha, las manos en los bolsillos,
fingen llamarse Ventura Amoroso y ahora recurren a las nuevas tecnologías: la
cibernética es su nuevo entretenimiento.
Eduardo Borrero VargasAntologia del libro “COMPAÑÍA
ETERNA”(Pag. 50, 51 52, 53 Y 54)
sábado, 2 de abril de 2022
De poetas y faiques
Una vida sin universo: verso
Que bajo el Faique escogido: ido
Escribía un poeta de alma abandonada: nada
En un mar de puertos sin barcos: arcos
De horizontes que ha de cruzar en ensueños: sueños
De sueños por su memoria desechados: echados
A corrales donde inverna el silencio crudo: rudo
El Faique llora de desaliento: aliento
De su apretada fronda: ronda
Flores amarillas de palabras olvidadas: dadas
De la albura de su tronco de espinas redentoras: oras
Faique en vano porque ese poeta ya no delira: ira
Da verlo sin oriente: ente
Buscador de versos desamorados: orados
Por almas sin rostro gimiendo desamores: eres
Una vida sin universo: verso.
miércoles, 30 de marzo de 2022
López Albújar...las capullanas no olvidan las ofensas
UNA MUJER LLAMADA CAPULLANA DEL CHIRA
Podría
iniciar este artículo a modo de fábula o cuento, donde la imaginación libre
transite por escenarios rayanos a los extremismos fantásticos. Algo así como convivir
en una supuesta obra teatral en la que, a cada uno de los personajes, sin
motivo aparente, se le dota de una piedra invisible para tirarla a mansalva a
los demás, con el solo ánimo de destruir o de callar al que está enfrente. En
este tipo de obra nada es entendible: toda en ella es un absurdo en el que ni
siquiera importa el final, ya que carece de argumento y los actores no tienen
un papel determinado. Todo es válido en ella. La verdad se convierte en
infierno; y la mentira, en paraíso.
El
solo hecho de crear para el hombre es de por sí un acto de sacrificio, muchos
por crear han muerto en las hogueras. Esto lo vivimos en carne propia y lo
palpamos a diario con el monumento a La Capullana. Tarde o temprano caerán
sobre ella dantescas sombras sin rostro de élites autollamadas intelectuales. O
saldrán, iracundas, en hileras y con velas mortecinas, a morderla ferozmente,
como si en cada mordiscón se aliviaran al descargar sus frustraciones. O, tal
vez en un descuido, saldrán con sus picos y lampas a destruirla con el pretexto
que son los únicos defensores de la estética y que ellos, poseedores del arte,
la levantarían a su imagen y semejanza. Gracias a Dios que la mayoría de los
sullaneros no razonamos de esa forma. Somos seres privilegiados, equilibrados y
creativos. Felizmente, las diferencias saltan a la vista.
Cuando
se inauguró La Torre Eiffel, el año 1,889, un grupúsculo de intelectuales salió
a protestar por esa monstruosidad de fierro. A La pobre torre casi se la traen
abajo, y - por un pelo - el desdichado Eiffel casi termina con sus huesos en la
cárcel. Ahora, la torre goza de buena salud, es el símbolo de la grandeza de
Francia, y el transgresor Eiffel quedó registrado en la historia como un gran
revolucionario de la construcción metálica y estética. ¿En qué terminaron los
detractores? Suponemos que, por sus intransigencias, avergonzados y sin ánimos
de seguir en el juego de la vida.
Sullana
también ha sido testigo de grandes metidas de pata. El 17 de noviembre del año
1,926, el alcalde de entonces, Jacinto Vargas Ladines - mi abuelo materno -
invitó al señor Enrique López Albújar a participar en el homenaje que el
Concejo Provincial de Sullana le ofreciera a don Miguel Checa y Checa, en el
que se le declaraba como benefactor del pueblo de Sullana. En ese día
histórico, el señor López Albújar dio lectura a su discurso, en cuya parte
final dice: “y cuando, al correr de los tiempos, los evocadores de nuestra historia
regional vean surgir por el histórico valle de Tangarará, primero el séquito de
nuestros caciques indolentes y a nuestras hombrunas Capullanas; después, el
épico desfile del conquistador audaz…” (Pag. 19 revista NORTE Número 3
Octubre 1957- José Vicente Rázuri, don LATA). Metidas de patas y de las
grandotas. Imaginémonos a La Capullana hombruna, tal como la vislumbra el señor
López Albújar. La lluvia de críticas no se hubiese hecho esperar, reclamarían
desesperados: oiga, un momentito, ¿nuestra Capullana no era hermosa? Y ahora
que es hermosa, pareciera que tanta belleza les incomodara: ¿no le parece que
es demasiado sensual? ¿Cómo entender al género humano?
Lo
que no entienden, y creo que nunca lo entenderán, sobre todo aquellos que la
quisieron encasillar en el pasado - atornillada en una huaca rodeada de frisos
ajenos, como si La Capullana del Chira fuera un ente alejado de los quehaceres
de su comunidad - es que el mensaje que se ha querido dar con ese bello
monumento es la imagen de una mujer libre, armoniosamente integrada a su
entorno: manejadora de su destino, asertiva en sus decisiones, con actitud de
mando y mente positiva, lo que es posible en las mujeres nacidas en el norte.
Ya es tiempo que desterremos para siempre las representaciones pasivas y
llorosas de esa mujer luchadora con atuendos negros, como si vivieran un luto
infinito. Por favor, que lo detractores asolapados, con piedras invisibles a la
mano, salgan a la luz, den la cara por su propia salud; de lo contrario,
terminarán germinando odio, y el que germina odio se atraganta hasta
asfixiarse. Vivir en medio de estas tormentas es envejecer el espíritu; y el
espíritu, por su esencia, debe ser jovial y abierto a la renovación. No seamos
rumiantes regurgitando la eternidad del odio sin sentido.
Ruego
encarecidamente dejar tranquila a la bella Capullana del Chira, dejémosle su
espacio vital para que se desarrolle. Asumamos que ella es ajena a las
habladurías. Por lo tanto, démosle la oportunidad de vivir nuevamente en lo que
antes fue su universo. De muy lejos la hemos rescatado, de la noche del tiempo,
afirmaría. Ha mis oídos han llegado rumores extraños de gente veraz. Dicen que
la Capullana, a las doce de la noche de todos los jueves de todas las semanas,
baja de su pedestal con su perro viringo. La han visto caminando por la loma de
Mambré, bajando al río a reunirse con sus mayores, a cantar canciones
enternecedoras, a reír, a cuchichear y a bailar en corro cuando la luna está
llena. Otros aseguran que ella ya sabe quiénes la quieren destruir. Entonces,
quedan avisadas aquellas personas que fungen de aves de mal agüero,
vaticinadoras de cataclismos monumentales: La Capullana del Chira es más que un
simple monumento. Es una alegoría a la pujanza, inteligencia y libertad
de la mujer que supo llevar sobre sus hombres los destinos de una comunidad.
Aquel
que se le ocurra ponerle una mano encima a La Capullana del Chira recibirá el
desprecio y se hundirá en el abismo de la historia hasta borrarse de la faz de
la tierra. No olvidemos que las mujeres norteñas tienen sus formas y detalles
para castigar a los que las ofenden.
¡La
Capullana del Chira todo lo sabe!
Eduardo Borrero VargasViernes, 06 de enero del 2012Derechos Reservados.-
lunes, 28 de marzo de 2022
Municipalidad reconoce donación de libro dedicado a labor municipal de Jacinto Vargas
Resolución de alcaldía N. 0063-2022/MPS
El alcalde la Municipalidad de Sullana
CONSIDERANDO:
Que, la
Municipalidad como órgano de Gobierno promotor del desarrollo local, con
personería jurídica de derecho público y autoridad política, económica y
administrativa, representa al vecindario y promueve las bases del desarrollo
integral, sostenible y armónico de su circunscripción;
Que, en
concordancia con su ley orgánica, las municipalidades en manera de educación,
cultura, deportes y recreación, tienen competencias y funciones específicas
compartidas con el gobierno nacional y regional, promoviendo el desarrollo
humano sostenible en el nivel local;
Que, en el
marco del programa de aniversario de Sullana, el gremio de Escritores del Perú,
llevo a cabo el día 5 de noviembre del 2021, en el salón de actos “Carlos
Augusto Salaverry” el seminario literario “Víctor Borrero Vargas y la narrativa
piurana”, en homenaje al extinto escritor Víctor Borrero Vargas.
Que, en este
evento el escritor Eduardo Agustín Borrero Vargas, hizo donación de su libro,
de su autoría de título “EL RESPLANDOR DE LA PERLA DEL CHIRA el quinquenio”
en su labor como alcalde, Jacinto Vargas Ladines;
Que,
la Municipalidad Provincial de Sullana, ha creído pertinente rendir un merecido
reconocimiento a los escritores y poetas de la provincia, quienes en forma Ad
Honorem, hacen su participación como un aporte a la cultura y a la cultura y a
la comunidad: y
En
uso de las atribuciones conferidas la Ley Orgánica de Municipalidades 27972
SE RESUELVE:
Artículo
primero.- Expresar el saludo de felicitación y
agradecimiento al escritor Eduardo Agustín Borrero Vargas, por su importante
donación del libro de su autoría “EL
RESPLANDOR DE LA PERLA DEL CHIRA - el
quinquenio” en su labor como alcalde, Jacinto Vargas Ladines, el mismo que
formará parte de la hemeroteca de la Biblioteca Municipal “Víctor Raúl Haya de
la Torre” de esta ciudad.
Artículo
segundo.- Reconocer y felicitar en nombre de la
Municipalidad Provincial de Sullana a los escritores y poetas de la provincia,
que se ubican a continuación, en mérito a su participación en el seminario
literario “Víctor Borrero Vargas” y la narrativa piurana”, llevado a cabo el
día 05 de noviembre del 2021, en el salón de actos “Carlos Augusto Salaverry”
de esta comuna, exhortándolos a continuar a cultivando el arte de expresión
escrita o hablada, como un aporte a la cultura para el engrandecimiento de “La
Perla del Chira”
2.- Sra.- Enka Aquino Ordinola
3.- Sr.- Fernando Antonio Adrianzén Gonzales
4.- Sr.- Idelfonso Niño Albán
5.- Sra.- Elsa Yakelyne García Rentería
6.- Sra.- Jenny Girón Vallejo
Regístrese y comuníquese
Firman:
Alcalde de Sullana Sec. General
viernes, 28 de enero de 2022
El rostro oculto del terror, en los “Cuentos parabólicos” de Eduardo Borrero Vargas
Por Armando Arteaga
Umberto
Eco, en sus “Cinco escritos morales”, al referirse al tema “Pensar la guerra,
el acto furtivo de la guerra, y lo violento, de este suceso”: uno de los gestos
más terribles de la humanidad, nos dice: “No es que la función intelectual esté
separada de la moral. Es elección moral ejercerla, como es elección moral la
del cirujano cuando decide cortar la carne viva para salvar una vida”.
El mundo
mira hoy todos los detalles vividos –especialmente– deshonestos de la historia
de la humanidad: con juzgamiento de miedo, de horror, con una resolución de
terror. El hombre actual en su recurrente soledad, desde la noche de la
historia (ya en la cueva platónica) hasta en estos días en que todo hace agua
(en la sociedad líquida), no confía en que sus esfuerzos sean coherentes frente
a un desenvolvimiento justo para derrotar la rutina que habita: así en el
aburrimiento urbanístico del caos y el confort de las ciudades, y así, en el
conformismo consumista de las masas.
La
literatura, de la mano de la psiquiatría y del psicoanálisis, tiene en la
narrativa fantástica y en la narrativa del terror: un instrumento contundente
para enfrentar la conflictuada alienación humana mostrando la “ficción” como
una trama exploratoria de la realidad.
Desde lo
fantástico, la sorpresa, como efecto literario, ha buscado resolver parte de la
“intriga” de los sucesos históricos que producen miedo o terror. Lo violento,
lo totalitario, lo inhumano: son factores que todavía llaman la atención y
conmueven a los lectores de “cuentos fantásticos de terror”.
Se viaja
en máquina del tiempo con miedo. En el “desiderátum” de lo que trae el misterio
de las cosas: el hombre tiene miedo, hasta ahora, desde el conflicto de los
orígenes de la historia y aún en estos días de la postmodernidad donde todo se
vuelve incierto, en la sociedad actual. Lo fantástico ayuda a confrontar el
horror. Es cierto que el miedo es tan viejo como la historia de la humanidad.
Y, la
realidad de la vida: es por momentos fantástica como volar por los cielos
azules, levitarse en el pensamiento de la modernidad: es hoy pasatiempo de las
comunidades actuales tan atiborradas de aportes tecnológicos, de aparatos y artefactos
sutiles que parecen mentiras acumuladas por el tiempo.
En
nuestro caso, el peruano y el piurano, literario y narrativo, ya Clemente Palma
se vanagloriaba en sus “Cuentos malévolos” de no tener sino la desconfianza en
la moraleja. Aunque, Miguel de Unamuno le advierte que todo discurso tiene moral. Y, por lo tanto, tiene ética, es asunto
político narrar fantasías, pasando por el filtro de la desesperación
metafísica.
En el
relato fantástico, en los cuentos de terror, lo nosológico de la existencia humana
se confronta en la descripción de la realidad convencional. La amenaza de la
desaparición de la especie por la acción de la destructibilidad de la bomba
atómica, no es, desde luego, una fantasía de ciencia ficción, sino una realidad
contemplada en la violencia irrefrenable que vivimos a diario en el mundo.
La
narrativa del terror es una ficción proyectada que aceptamos tomar como una
realidad y que nos provoca un debate sobre la existencia verdadera de acciones
que solo son irreales, donde siempre intentamos negar la auténtica veracidad
explosiva de la fantasía. Todo caso de terror, representa una imitación de la
vida.
En los “Cuentos
parabólicos” de Eduardo Borrero Vargas destaca el desarrollo de
personajes llenos de premoniciones videntes, en los peligros de una presunta
realidad tentativa dentro de un proceso narrativo, en la audiencia de una
evidente capacidad abrumadora, entre lo que es solo su fantasía de los
instintos que configuran sus torpes afectos, y lo que es trama en un desenfado
real. Los hombres lapidan lo que aman, en la contemplación de su odio (con una
palabra de ambivalente realidad), y en un dominio de la destructividad social.
Unos matan su amor, otros ahogan sus nefastos sentimientos, derrumbándose a plomo en el vacío. El amor de unos es demasiado irreal, demasiada “ilusión” anida comprensible enemistad en los otros. No todos mueren una muerte ignominiosa, ni viven una deshonra oscura. Todos hacen lo que tienen que hacer en una realidad convencional sin agonía. No en vano en la fantasía demonológica del medioevo pasado como en una realidad concreta la vida pasa como en el cine, a través de la visión de una serie sucesiva de imágenes. Sullana en su laberinto, también aparece como una escenografía teatral, omnipotente y onírica.
| Armando Arteaga |
| Carátula del libro "Cuentos Parabólicos" - La mirada del terror |
miércoles, 26 de enero de 2022
PERDONES
Hermanos algún día nos sentaremos en la vieja mesa familiar...
PERDONES




