sábado, 21 de enero de 2023

EL REVÉS DEL CÍRCULO DE BABEL

CARLOS GINOCCHIO CELI: Narración de ciencia ficción en el costumbrismo piurano, sullanense diría, que nos traslada a espacios insospechados, con una imaginación desbordante – como es característico del género – con un personaje – Chacarín – que figuro tiene el alma del autor y de muchos de sus compañeros. Disfruté la novela, especialmente porque te traslada por una senda que recorres sin esperar que vendrá a continuación. No es una obra regionalista, se acomoda a la correcta definición del inglés, y mejor definición del género: ‘ficción científica’, y como manifestaría Ray Bradbury: “Somos una imposibilidad en un universo imposible”. Gracias, Eduardo, porque a la vez que he gozado con las aventuras de Chacarín Babel – un TinTin moderno – me he divertido con las escenas (yo leo y vislumbro) de sus compañeros de colegio y sus apodos, propios de la picaresca – si se puede llamar así – piurana. Invito a leer esta genial y singular obra, que rompe con la monotonía de la piuranidad, y la incorpora a un mundo infinito de sensaciones y apariciones. La aparición de Babel es inigualable y esplendorosa, y las reflexiones derivadas de la misma vigentes y expresiones de nuestra situación actual.

• Aquellos que no miran directamente a los ojos es porque algo sucio esconden. Los ojos son el reflejo fiel de la pureza del alma. Cuanto más libre eres, más sano eres.

• Los tartamudos, cuando son hostigados, sueltan la lengua ya sea cantando y con la lisura, y la fuga, en respuesta a sus frustraciones.

• En toda pelea de perros el que ladra con más intensidad es el primero en correr.

• La petulancia es el escondrijo de aquellos a quien nada les respalda.

• Bien se dice que todo lo que se inicia con maldad, termina revertido hacia las personas dañadoras.

• Para Chacarín, todo pensamiento, agradable o desagradable, tenía sus olores peculiares.

• ¡Bienvenidos a Babel, la ciudad bíblica! Contradiciendo el letrero, lo que más le preocupó (a Chacarín) es que en esta supuesta ciudad bíblica llamada Babel, todos hablaban en el mismo idioma y que los edificios eran invertidos. Una vez llegados a su destino, otro conserje les condujo hacia una puerta manejada a botoneras y luego enfilaron hacia la puerta de un bunker, donde otro adusto conserje les revisaba el ticket que les habían entregado en el aeropuerto y luego les señalaba al conductor del vehículo encarrilado en rieles. Tal vehículo evidenciaba que a través de un ducto los irían bajando, en los paraderos o codos, numerados del 1 al 614.

• A Chacarín le fue fácil deducir que el número pintado en los codos correspondía a los departamentos que en adelante ellos ocuparían. Y él, lleno de curiosidad, inocentemente preguntó en voz alta: ¿Y a cuenta de quién a mí me ha tocado el 614? Y otra voz, más fuerte y contundente, no demoró en responderle: ¡Señor, dese por bien servido, es el penthouse invertido del edificio, de ahí usted podrá observar los amaneceres y atardeceres del infierno! ¡Disfrute de su estadía! ¡Y alégrese que la suerte es aleatoria y podría ser que para la próxima vez le toque la habitación 1 y sería terrible que su visión alterada lo condujera a volar sin punto de parada, por la eternidad azul!

• ¿Por qué la clínica se llamaba clínica Babel? ¿O es que la clínica pertenecía al circuito de las clínicas experimentales, en las que sin consentimiento del paciente les implantan circuitos distorsionadores en el cerebro?

• Chacarín jamás entendió los comportamientos indeseables del ser humano, porque el hombre, a su entender, no fue diseñado para andar emboscándose o tejiéndose trampas con las telarañas de las bajezas. Por lo que había leído, entendía que el hombre, al estar en la etapa superior de la creación, debería ser un ejemplo de equilibrio en su comportamiento. Sin embargo, empujados por la ambición, el poder político y el jugar a ser dioses menores, los humanos terminan siendo crueles, pero tan crueles que son capaces de beber sangre en los cráneos de sus enemigos.

• Pero, ¿cómo enfrentar el fanatismo que enceguece y embrutece la inteligencia del hombre y lo conduce como rata a dinamitar lugares públicos, escondiendo la mano y la cara, sin importarle el regadero de sangre que va dejando en esas acciones innobles? ¿Qué se siente al no dar la cara y usar documentos falsos ¿Ganar el manejo de un país o almorzárselo, con el pretexto de que de las cenizas nacerá un nuevo amanecer?

• La mente popular es una fuente inagotable de cambios de actitudes colectivas y que, gracias a esos afanes de renovación, ellos de por sí crearán los mecanismos perpetuos, para mantener incólume esa llama viva que les permitirá ver el mundo con entusiasmo y optimismo.

• De pronto, se le vino a la mente, como un alud, el recuerdo de su padre: hombre culto, lector obcecado, quien murió en el manicomio, con el libro Ulises, de Joyce, entre sus brazos, y con una nota escrita a puño que decía: Treinta años he leído este libro y caí en la trampa; porque ese maldito irlandés lo escribió en la isla de los lotófagos, en pleno estado de alucinación. Alucinado he muerto, por la necedad de querer encontrar una respuesta coherente, pero todo ha sido en vano, porque ese libro de páginas inacabables está escrito para que nadie coincida en su final. Cada persona que se atreva a leerlo será por su cuenta y riesgo. Es como si este irlandés de marras nos hubiera querido regresar a la Torre de Babel y al salir de esa torre infernal nadie se pondría de acuerdo, las interpretaciones serán infinitas. A mi hijo, por un pecado de inocencia o de soberbia, puede ser, lo bauticé con el nombre de Ulises; espero que la maldición irlandesa no recaiga sobre su cabeza.

El Revés del Círculo de Babel, Memorias de Chacarín Babel.
Eduardo Borrero Vargas
Colección Péndulo de Arena, 2022.


Carátula del libro "El revez, del círculo de Babel"
de Eduardo Borrero Vargas

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lunes, 9 de enero de 2023

Literatura y gastronomía: entre la ficción y la realidad

Entre los diversos elementos que conforman la realidad peruana, la literatura ha tomado en cuenta nuestra riqueza gastronómica para lograr escenas de mayor verosimilitud. No cabe duda de que, al leer un cuento o una novela, reconocemos su procedencia regional gracias a la descripción de potajes emblemáticos que en ella se pueden encontrar.

Así, por ejemplo, Eduardo Borrero Vargas escribe: “El almuerzo a degustar sería el llamado Patriótico: tamales de maíz pelado, chicharrones, pepián, cancha tostada, mote, patasca, chifles, carne seca, zarza de cebolla desflemada en limón y de postre los famosos buñuelos de yuca rociados con miel de chancaca. Todos con servilleta al cuello, no dejaron de manipular los cubiertos. Al final del atracón, tomaron varios sorbetes del anisado del alambique del señor Bolo Aguirre” (2022, 79).

Cualquier peruano, principalmente de la costa, se sentiría muy complacido de compartir el llamado Almuerzo Patriótico, donde los chicharrones y los tamales juegan un rol de firmeza en el sabor que identificamos como nuestro.

Hernán Fonseca del Castillo nos delata con: “Querían comer sabroso. Seleccionó uno que ofrecía “sopa de picuro”, como segundo “carachupa” al horno, plátano asado y una jarra de chicha de jora” (2019, 54).

Incluso, Fonseca coloca dos pies de página para indicar que el picuro es un animal que vive en el monte (selva) y su carne es muy deliciosa; mientras que la carachupa es un tipo de zarigüeya llamada también mucamuca. Como podemos percibir, son potajes típicos y -distintivos- de nuestra Amazonía.

Pero mientras Fonseca nos relata una escena amazónica-urbana, Francisco Carbajal nos describe una escena del espacio amazónico urbano-rural:

“Los Huamán discuten: …Hagamos plátano con café …Mejor arroz con huevo …Chocolate con yuca o mejor chocolate con plátano frito… ¡Qué rico! -murmuran- (2013,15).

Es el espacio amazónico que ha sido ganado -colonizado- desde los Andes. Por el contrario, Dante Castro nos narra una supervivencia del personaje José Perla en pleno monte amazónico: “Desarmado y sin rumbo, buscaba las trochas que lo trajeron a las tierras del aguajal. Comía lo que aprendió a escoger con las huanganas, bebía ahí donde lo hacían los monos” (2017, 49)

Nicolás León Cabanillas, utilizando la narración en primera persona, relata su viaje por el sur del Perú y de la región sudamericana. Encontrándose en Arequipa dice:

“Ubiqué el mercado de San Camilo, de frente me fui al segundo nivel, a un pequeño y acogedor local donde tomé un suculento caldazo levantamuertos, rachi de panza” (2015; 23)

A partir de lo escrito por León Cabanillas podemos desarrollar dos ideas. Por un lado, la diversidad gastronómica del Perú no es solo producto de la naturaleza o la geografía; también de las clases populares que existen en nuestra sociedad. La utilización de jerga como “caldazo” -para indicar un plato de caldo- no solo es por el tamaño del plato, también por la calidad del producto. Un “caldazo” representa un sabor extremadamente agradable, un “cevichón” o un “tamalazo”. Y, por otro lado, como se dijo, el origen popular. El buen caldo lo ingirió en un puesto del mercado. Lo pudo haber hecho en un puesto de comida callejera. El “anticuchazo” es más delicioso en carretilla (con su emoliente con limón).

En esa misma dirección del recuerdo gastronómico se ubica James Rojas Bazán, quien narra en Tarapoto llegó al restaurante “La Banda de Shilcayo”, cuyo propietario era Roger Pinchi, Rojas indica: “En este caso, la calidad, cantidad, buena atención y amabilidad del propietario eran las cartas de presentación más que suficientes para recibir una masiva concurrencia de pensionistas y ocasionales visitantes nacionales y extranjeros” (2021; 43-44)

Nuevamente se destaca la calidad y la cantidad. Se dice que los peruanos comemos en plato hondo y con cuchara. Parece que el tenedor y el plato tendido son elementos de distinción y estatus social. Comemos como camioneros y bebemos como músicos.

Pero, quien nos regala un pasaje muy interesante es Jorge Rendón Vásquez: “La comida fue abundante, como era habitual en la casa del señor cura. La acompañó un vinillo malamente alterado por el cañazo que le habían agregado para evitar que se picara” (2015; 28). No cabe duda de que en cualquier pueblo del Perú el mejor lugar para comer es en la casa del alcalde, del gobernador o del cura. Jamás visitan al profesor a la hora del almuerzo.

Además, nuestra gastronomía ha sido emparejada (más allá de lo comercial) con una bebida gaseosa. Mario Suárez Smich escribe: “En el frigider debe haber Coca e Inca Kola. Para mi Inca; Blanca prefiere la Coca, por eso Víctor compra las dos. ¿Cuál te gusta a ti? (2021; 41).

El educador y cocinero profesional, Luis Rodríguez Espinal, indica: sobre el cocinero callejero, que: “No tienen local, no se llevan con los municipios, el sol y la lluvia los castiga, no tiene donde sentarse, no tienen gratinadora ni batidora, no usan zuecos. Las combis, los raqueteros y barras bravas siempre están acechándolos, no poseen la suerte de haber estudiado un curso de cocina, tampoco tienen seguro ni gratificación” (2013; 102).

La manera romántica de presentar a los cocineros callejeros que podemos observar en diferentes informes televisivos no tiene en cuenta los aspectos más importantes que ha descrito Rodríguez Espinal. Nos quedamos con el producto final y perdemos de vista las formas de producción. Quizás porque no es bueno   para el sistema mostrar que los “emprendedores” no tienen hora de entrada ni de salida; sin seguro de salud y derechos laborales. La gastronomía peruana ha salvado miles de familias peruanas de la debacle. 

Bibliografía
Borrero, Eduardo. “El retorno del capital Peche Pereche”. Editorial Atalaya. Lima – Perú 2022.
Carbajal, Franklin. “El sendero de la Convención”. Vivirsinenterarse SAC. Lima – Perú 2013
Castro, Dante. “Demonio del monte”. El Muki. Editores. Lima – Perú 2017.
Fonseca, Hernán. “No conocí a mi padre”. Hipocampo Editores. Lima – Perú 2019.
León, Nicolás. “De Chorrillos hasta las playas de Río”. Arte Idea Grupo Editorial. Lima - Perú 2015
Rendón, Jorge. “Una ráfaga de amable brisa”. Tapuy. Lima – Perú 2015.
Rodríguez, Luis. “Cocino, luego existo”. Autor Editor. Lima – Perú 2013.
Rojas, James. “Historias Ja, Ja, Ja” Autor Editor. Chiclayo-Perú 2021.
Suárez, Mario. “El carnaval de los espíritus”. Ediciones Altavoz. Lima – Perú 2021


Artículo escrito por el historiador
Augusto Lostaunau Moscol
Publicado en la revista “Avance”
Lima - Perú

sábado, 7 de enero de 2023

Desencuentros

Qué cruzados andamos, amada mía
yo metido en tus sueños de hoy día
y tú en los sueños de mis mañanas
¿Cómo ajustar mediciones confusas?
¿En las líneas cuando eran curvadas?
¿Es ahí adonde debemos reunirnos?
cómo, dilo, si el tiempo es diagonal
si aún ni siquiera hemos respirado
Sé que nos maltratamos hiriéndonos
como si poseyéramos ojos quebrados
reclamando por amores no llegados.
Quizá una mañana del pasado mañana
nos reunamos en una amplia llanura
en que mudos nos regalemos ternura.
Poemario “Caja de sueños” (Pág. 33)
Eduardo Borrero Vargas
Derechos reservados. -

martes, 3 de enero de 2023

Los tres Reyes Magos en tiempos de post pandemia

Melchor, Gaspar y Baltasar asesorados por el Organismo Mundial de la Salud dejaron de lado el camello, el caballo y el elefante. Se multiplicaron en miles de miles para llegar a todos los pueblos del mundo en aviones tan veloces que ni los virus mutantes y verdosos del COVID 19 y sus nuevas formas mutantes, lograrían atajarlos. Con este “ARDID CRISTIANO”, los niños del mundo tendrán la oportunidad de recibir la mirra, el oro y el incienso, que mágicamente se transformarán en juguetes tan maravillosos y variados, que este seis de enero gozarán, abrazados con sus regalos, en las cunas y en los patios de sus hogares. ¡Niños del mundo los Reyes Magos están a salvo¡

Eduardo Borrero Vargas
Lima, martes 03 de enero del 2023.

miércoles, 21 de diciembre de 2022

EL NIÑO DIOS 2

A Jesús de Nazaret, ni le iba ni le venía haber nacido un 25 de diciembre de hacía unos años atrás. La hora de su nacimiento y el nombre que le habían puesto sus padres le eran indiferentes, porque con las riquezas que tenía al alcance de sus manos podía manejar las horas y días a su antojo. “Es tal la fortuna que heredaras, que el manejo de tu vida lo tienes asegurado, y así hagas malos negocios tu fuente inagotable de riquezas nunca se agotará”. Esto último, lo había escuchado de boca de sus padres que a su vez eran también herederos de padres afortunados. Y aunque su nacimiento estaba ligado a la Navidad, nunca tuvo el corazón ni la predisposición para ayudar a los más necesitados, ni muchos menos un gesto de amor para regalar siquiera una muñequita rota a una niña o una pelotita parchada a un niño.

Jesús de Nazaret, el multimillonario del pueblo, vivía en un palacete levantado en la cima de la loma Mambré. Desde ese lugar privilegiado, dirigía todo su conglomerado comercial que incluía tierras agrícolas, industrias extractivas y manufactureras, construcción y hotelería, diversión y salas de juego. Y desde su escritorio veía impasible que las hojas del calendario se iban desprendiendo una a una, como si sufrieran de astenia otoñal. Faltando un mes para ingresar al mes de diciembre, notó que la chusma pueblerina envalentonada fue dejando cartelitos pequeños, pero perfectamente legibles en los que se leía: “¡Estamos cerca a la navidad! ¿Qué nos deparará el Niño Dios? Lemas más que insinuantes y revolucionarios, por su contenido. Para protegerse de alguna reacción abrupta hacia su persona, llamó a la autoridad, advirtiéndole que se estaba gestando un posible levantamiento.

Faltando una semana, antes de la navidad, a medianoche, un barbudo y de buena envergadura se le presentó en su lujosa sala de estar y, sin reservas, le preguntó: ¿Qué es lo que más te gustaría regalarle en la navidad al pueblo en que naciste? Jesús de Nazaret, dudoso ante semejante pregunta inesperada, se quedó mudo. El hombre del cuerpo de buena envergadura también enmudeció. Solos en la medianoche cerrada, se les escuchó su respiración; la del primero estruendosa y la del segundo sosegada. ¿Y bueno qué dices? –insistió el hombre salido de los pliegues de la noche. Soy Jesús de Nazaret por casualidad, y menos soy el Niño Dios para regalarme a todos. Mírame, ya estoy por llegar a los treinta años –le contestó procurando salir del entrampamiento. Eso no tiene importancia, morirás a los treinta y tres años, es tu destino invariable –le contestó mirándolo fijamente a los ojos.

Se tomaron una pausa larga antes de reiniciar el diálogo: ¿Y tú quién te crees para señalar mi muerte? --rezongó Jesús de Nazaret. ¡Mira, tómalo como quieras, soy un simple enviado! ¡En ti está tu salvación! –le contestó rápido el hombre barbudo. Y añadió: Jesús de Nazaret nacen todos los días, en cualquier parte del mundo, así que no eres el único y enfócate en tu respuesta que se nos está haciendo tarde. Aturdido, Jesús de Nazaret, contestó para salir del apuro: A cada uno de ellos un palacete. Confirman cientos de personas que han visitado ese pueblo, que Jesús de Nazaret no murió a los treinta y tres años, que en la actualidad sobrevive en una covacha en la loma de Mambré con un buey y un burro; y que los pobladores viven en unos palacetes que son la envidia del mundo. Al pueblo han llegado expertos en Ciencias Sociales para estudiar este fenómeno, pues se teme que se disemine por el mundo. Así de preocupados, y antes de resolver este misterio, han prohibido a nivel mundial que partir de la fecha se ponga a los niños el nombre de Jesús de Nazaret.

Eduardo Borrero Vargas – Perú
Miércoles, 21 de diciembre del 2022

lunes, 19 de diciembre de 2022

EL NIÑO DIOS 1

A Jesús de Nazaret, le contaron su padre José y su madre María, que le pusieron ese nombre porque había nacido en un pesebre, un veinticinco de diciembre, de hacía ya una buena cantidad de años. Él aceptaba con humildad su pobreza y, la verdad, que eso no le molestaría, sino fuera por los muchachos de su pueblo, que al verlo andrajoso lo lastimaban con execración por andar suplantando al verdadero hijo de Dios. Y que él supiera nunca quiso suplantar a nadie, a menos que sus padres lo hubiesen engañado con la fecha de su nacimiento, pero eso no era posible porque sus padres serían incapaces de tremendas patrañas. De modo que, si le dijeron que había nacido un veinticinco de diciembre, para él era más que suficiente, porque sus padres no tenían necesidad de andar cambiando o inventando fechas de nacimiento. Que eran pobres, eso no era discutible, pero tampoco era un delito como para ir burlándose de su pobreza a cada rato y todos los días del año.

Por las noches, para evitar que le cierren las puertas en sus narices, se dirigía a su cueva de la loma de Mambré donde dormía en paz con un burro y un buey. Una noche, sin saber de dónde, apareció un hombre barbudo de buena envergadura y Jesús de Nazaret se puso de lado y lo invitó a pasar a su desaliñada covacha. Y el hombre, parco de palabras, preguntó, sin preámbulos: ¿Qué es lo que más te gustaría regalarle al pueblo en que naciste? Y Jesús de Nazaret le contestó incrédulo: ¡Una verdadera Noche Buena0! Y el visitante se levantó y se perdió entre los velos de la noche. Esa noche durmió de largo y bajó al río casi al mediodía, para proveerles de agua y alimento a los animales. Por alguna razón inexplicable, el visitante había sembrado en su corazón la inquietud de los regalos. Aunque faltaban unos meses para llegar a esa fecha, esa inquietud fue acrecentándose según se aproximaba la Noche Buena.

Por la fuerza de la costumbre, más que por voluntad propia, no dejó un día de acercarse al pueblo, con la esperanza jamás perdida de ver, aunque sea un mínimo de bondad hacia a su persona. Por el contrario, el rechazo fue mayor y él tratando de pasar desapercibido se ocultaba tras los árboles, tapias y a veces por las dunas que circundaban el pueblo. Y en una tarde calurosa, cuando la fecha de la Navidad estaba más cercana, lo rodearon en el centro de la plaza principal y le preguntaron burlonamente: Tú que afirmas que eres Jesús de Nazaret, ¿qué regalo nos darás para la Navidad? Y Jesús de Nazaret, recordando lo dicho al visitante, les contestó: ¡Una verdadera Noche Buena! Y a sus espaldas escuchó risotadas burlonas que se fueron desparramando por los arenales y golpearon la cueva de la loma de Mambré, donde el buey mugió de dolor y el burro rebuznó de impotencia, ante tanta inequidad.

Llegó el veinticinco de diciembre y el pueblo amaneció lleno de nieve y de árboles de Navidad adornados de luces brillantes y tintineantes. Luego aparecieron los Tres Reyes Magos repartiendo los más hermosos regalos nunca vistos antes. El hombre de buena envergadura y parco de palabras había cumplido con su promesa. Lo paradójico de esta increíble historia es que esta Tarjeta de Navidad se vende por todo el mundo para beneficio de los niños pobres. Liberado, Jesús de Nazaret camina por otros pueblos, donde también es repudiado por llamarse Jesús de Nazaret.

Eduardo Borrero Vargas
Lima, lunes 19 de diciembre del 2022 – Perú

lunes, 12 de diciembre de 2022

En esta Navidad... Diciembre 2022

 NAVIDAD 2022

Y los árboles de Navidad
crecerán espontáneamente
en el corazón de los niños
unos recibirán maravillas
otros caramelos de miel
otros heraldos de adviento
los niños ricos y pobres
no sentirán fríos ni miserias
cantarán aleluyas al niño Dios
con los ojos pegados a un árbol
lleno de bolitas colgantes
y voces de todo el mundo
pidiendo que la tierra sea de todos.


Eduardo Borrero Vargas
Lima, domingo 11 de diciembre del 2022
Derechos Reservados. -

LA ECOLOGIA Y LAS NAVIDADES

Ya estamos cerca de las navidades. Mantengamos el equilibrio, pensando en que vivimos en un mundo tan desigual. Muchos de nuestros niños serán abrumados por los regalos, mientras que otros serán abrumados por las tristezas. Sé que no está en nuestras manos arreglar estas injusticias, pero al menos hagamos una reflexión y oremos para que el Niño Dios les de ese hálito de creer en un mundo mejor. No vayamos a terminar graficados en una tarjeta de Navidad.

Eduardo Borrero Vargas
Lima, sábado 03 de diciembre del 2022

 NAVIDAD 2022

Anoche visité a Papá Noel
en viaje largo emprendido
a su hogar del polo norte
de eterna nieve levantado
el papá Noel ¡Jo Jo jo! reía
junto a los renos y al trineo
esperando la noche buena
para levantar vuelo al cielo
a rociarnos de amor infinito
ahora más feliz que nunca
sé que en esta lista mágica
estaremos todos nosotros.


Eduardo Borrero Vargas (Perú)
2 de diciembre 2022

martes, 6 de diciembre de 2022

María Elena

A María Elena, la busco en el mundo de los espejos. Esa sensación de búsqueda compulsiva me persigue de un tiempo atrás. No hace mucho, confieso, pero ahí está con todo su poder pidiéndome que no salga de su mundo. La busco a diario, por algo que no logro precisar. Sé que está presente y, desde un ángulo imperceptible de ese espejo de profundidad infinita, me aguaita y yo me hago el desentendido para no ahuyentarla. A veces, de reojo, la veo bien centrada, jugando con sus dedos, como si algo misterioso quisiera ocultar. En este juego hay cosas inexplicables, reconocería su voz, sus gestos y su delicado perfume, procedieran de donde procedieran. Su figura me es inconfundible, de eso estoy plenamente seguro. Sin embargo, hay dudas que me inquietan, ¿nos conocíamos, antes de nacer? ¿Existe esta posibilidad? ¿O es que de pequeños nos entreteníamos jugando al dime quién eres y te diré quién soy?

A menudo, imagino o pienso a haberla escuchado, en medio de nuestra euforia infantil, que ella venía del sur, señalándome con su dedo las puertas abiertas secuencialmente en el interior del espejo. Es un lugar maravilloso a miles de kilómetros al sur, me recalcó, para que no lo olvidara. En él, la miel brota de las remolachas que nacen espontaneas de la tierra. Enmudecí. Recién supe que del norte lo sabía todo; del sur nada. A veces, también ella entraba en mutismos prolongados; sin razón aparente. ¿Temor? ¿Dudas? ¿Un mundo creado artificialmente? Y me lo dijo con la mirada, ¿qué pasaría si un malvado arroja una piedra y rompe el espejo? ¿Dejaríamos de existir? ¿Tienes la respuesta? ¿Seguiríamos jugando?

Con el dedo índice sobre mis labios, le pedí silencio. Mira, ¿cómo podrían romper el espejo, si el espejo rota de lugar constantemente? Además, que quienes circulan frente a él viven tan absortos en su mundo externo, que ni sospechan que dentro de los espejos hay vida. Son ciegos y no conciben que hay mundos paralelos. Lo bello radica, recuérdalo, que al vivir en este sitio no envejeceremos. Nos veremos reducidos a lo que somos un: par de niños, jugando a ser adultos. ¿Te parece bien? ¿Estás más tranquila? Pero, dime ¿cómo me encontraste? ¿Por qué tendría que ser yo? ¿Tienes respuestas?

Esos temores, ahora se han replicado en mí, y no es que me falte el valor de seguir en ese estado de flotabilidad. Sino que, al romperse esta burbuja mágica, no sabría cómo ubicarte y me quedaría huérfano, solitario, departiendo con mi propia sombra. Como un ente parasitario. Sin metas, ni esperanzas. Rodando en círculos concéntricos, hasta caer atraído al núcleo negro. Y ser absorbido por densidades abrumadoras, donde todo es oscuridad y amargura. Si esto sucediera, ¿me salvarías sujetándome con tus pequeñas manos? ¿Lo prometes? ¡Ojo que es un pacto de honor! Eso es lo que me preocupa, el vivir alejado del mundo presente sin que a nadie le importe. Entonces, si este es el camino, ¿qué le vamos a ser? Vivir, sólo vivir, hasta rebasar los horizontes para buscar paraísos escondidos, donde jugaremos a las escondidas. ¿Verdad?

Lo único que temo, María Elena, es que este sueño de los espejos, sea consecuencia de otros sueños soñados en otros espejos. Temo que otros estén en fila reclamando y se les ocurra molestarnos para insertarnos en ellos, como si fueran ensueños entremezclados, manejados por manos ajenas, con la finalidad de hacernos perder la razón y someternos a sus designios y hacernos daño. ¿Tan importantes seremos? ¿Será envidia? De lo que sí estoy seguro, debemos aceptarlo, es que los que viven fuera de los espejos no saben que dentro de ellos se es niño. Por eso te pido que permanezcamos aquí; si salimos, el tiempo cronológico nos avasallará. Este es nuestro rincón.

¡María Elena! ¿María Elena? Te me estás yendo, ¿adónde crees que vas? Si tomas ese camino, no te volveré a ver. Sé que tus padres te llaman, apresúrate. El camino de regreso ya lo sabes de memoria. Yo te esperaré, ten la plena seguridad, ya soy parte de este espejo; sin mí, él también morirá.

Eduardo Borrero Vargas
Lima, sábado 26 de noviembre del 2022
Derechos Reservados. -


domingo, 13 de noviembre de 2022

Cenotafio

Siluetas fugaces moviendo el infinito
metacarpos hurgando hondos hoyos
cenotafios orbitando líneas cerradas
César Vallejo rajando páginas negras.
 
Hermanos seguir y seguir muriendo
cenotafios mudos rasgando pausas
esperanzas huidas a paraísos huecos
donde el eco es un fluir de tristezas.
 
El mundo resume la vida y la muerte
pacto de un ser superior que no se ve
y que está agazapado entre las nubes.
 
Ay César Vallejo te quedaste hermano
tu rima seccionó las leyes del universo
el mundo es ahora tu cenotafio eterno.

 
Eduardo Borrero Vargas (Perú)

viernes, 11 de noviembre de 2022

EL árbol solitario

 Satisfecho estoy de ser un árbol plantado para dar consuelo
a mi vienen innumerables viajeros de lugares desconocidos
que después de arrancar montañas de pesares empozados
parten tercamente a martillar los mismos rastros recorridos.
 
Yo no sé porque el hombre se encadena a su infausto destino
el árbol solitario razonaba sin obtener respuesta a sus dilemas
quizá, decía, no soy quien deba meterme con destinos ajenos
o quizás colguemos de orbitas distantes como el sol y la luna.
 
Un día uno de ellos acongojado se abrazó a mi macizo tronco
no dijo palabra alguna, solo entendí a su corazón desesperado
sus lágrimas filtraron mi corteza y su savia de pesar me vistió.
 
Desde entonces sé que para algo sirvo en el camino de la vida
de esa encrucijada misteriosa de caminos nadie me empujará
seguiré ahí solitario esperando que otros destraben sus dudas.
 
Eduardo Borrero Vargas/ Derechos Reservados (PERÚ)


ÓLEO “EL ÁRBOL SOLITARIO” DE NILSA ESPONDA...ARGENTINA

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