sábado, 13 de agosto de 2022

DUALIDAD DE LA VIDA

Claro y

oscuro.

 

Noche y

día.

 

Frío y

calor.

 

Amor y

odio.

 

Crimen y

castigo.

 

Vida y

muerte. 


Aleación fraguada en peroles de pasiones
a veces me siento arrebatado de amores
a veces también me siento lleno de rencores
pero no tengo el coraje ni las ambiciones
de andar conciliando mis interiores
apatías aturdidoras e irreverentes
que no dejan espacios libres
entre la vida o la muerte
es el juego sin escape
vida
muerte
escalera sin escalones.

Eduardo Borrero Vargas
Derechos Reservados.- (Bosques Secos)
Publicación virtual el 13 de agosto del 2022

 

DISTINCIÓN Y/O RECONOCIMIENTO

lunes, 8 de agosto de 2022

BRUJOS MODERNOS

La Asociación de Brujos Modernos, por encargo del Centro Federado de Escritores sin Bandera, trata de secuestrar al fructífero escribiente llamado Gatillo Rápido, apodado así por su rollo de cartuchos que va disparando por minuto poemas, cuentos de todo género, novelas cortas y largas. Escribe durante el día o por las noches cuando su cerebro, en lugar de mantenerse en la fase Rem, pasa a lo que se le llama Sueños Lúcidos.

La Asociación de Brujos Modernos aceptó este trabajo fuera de lo común, previo acuerdo del reparto, en partes proporcionales de las regalías y de cualquier arreglo al que se llegue con las consabidas Editoriales. El trabajo de los Brujos Modernos sería minucioso y las historietas encontradas en el cerebro de Gatillo Rápido serían entregadas al encargado de la Presidencia de los Escritores sin Bandera, evitándose de esta manera choques mortíferos con los escritores amurallados en este Centro Federado, incapaces de recrear sus propias historias.

Tres veces intentaron acorralar a Gatillo Rápido, hasta que en la cuarta vez lo encostalaron y a empellones se lo llevaron al norte del país. Allí, fue entregado a uno de ellos apodado Brujo Ojo Tuerto, porque precisamente por ese ojo veía lo que para los otros brujos era vedado. Dicen que la oficina de trabajo del Brujo Ojo Tuerto era totalmente tecnificada, donde las estampitas, cánticos, rezos, letanías, escupitajos, maldiciones, velas y velones, pociones mágicas de San Pedro, sables acerados atraviesa espíritus del mal y piedras de hierro caídas del cielo, eran cosas del pasado.

Asustado el pobre Gatillo Rápido, fue tendido en una camilla, le ajustaron la cabeza con unas cintas y con un comando a larga distancia lo fueron ingresando a un redondel donde circulaban a una velocidad ajustada, unas luces brillantes y secuenciales. Gatillo Rápido perdió el conteo del tiempo. Y a la fecha aún permanece desconcertado, sin saber que su cerebro fue seccionado en cientos y miles de imágenes, con la intención de descubrir la fuente de origen de su inacabable productividad y su mecanismo usado para abordar historias con temas jamás imaginadas por otro ser humano.

Las imágenes tomográficas de Gatillo Rápido hoy se venden por las ferias de libros, que semanalmente se anuncian en los periódicos y en revistas literarias. La sede principal del Centro Federado de Escritores sin Bandera, permanece cerrada. Mientras tanto, Gatillo Rápido sorprende al mundo, con obras cada medio minuto, de una calidad y belleza que a muchos nuevamente inquieta. Ahora tratan de convencer a la Asociación de Brujos Modernos que le hagan una tomografía de cuerpo entero; piensan que en el dorso, en el duodeno, en las extremidades o en el dedo gordo del pie derecho esconde sus envidiados archivos.

Eduardo Borrero Vargas


DISTINCIÓN Y/O RECONOCIMIENTO

sábado, 30 de julio de 2022

PADRE

Fui por Salitral y Querecotillo.
buscando el coco y la cocañira
chacras donde tantas veces me perdí
con mis hermanos y mis primos
entre algodonales y maizales
persiguiendo el cantar de las cuculas
y el ulular de los vientos
he regresado melancólico
¡solo he encontrado cenizas!

Eduardo Borrero Vargas

– Poemario “Alma del Norte”



DISTINCIÓN Y/O RECONOCIMIENTO

martes, 26 de julio de 2022

“El retorno del capitán Peche Pereche”, novela de Eduardo Borrero publicada en julio del 2022

Editorial

ATALAYA

Resulta admirable como Eduardo Borrero Vargas infunde vida a un personaje de tanta riqueza psicológica como es el capitán Peche Pereche. Accedemos a su mundo onírico  y dotes parapsicológicas (vinculables a lo real maravilloso); a sus recuerdos a lo largo de una agitada existencia consagrada a un duro bregar  a favor de los intereses peruanos,  en un contexto local y nacional (que va de la guerra del Pacífico hasta inicios del siglo XX) de traiciones y ambiciones dictadas por las componendas del poder político y económico, no importa si hundiendo al país en un descalabro que no tiene fin; y, por cierto, a sus penetrantes reflexiones sobre el devenir histórico del Perú, teniendo en consideración el horizonte planetario con sus transformaciones socioculturales de toda (ahí avizora con agudeza que se llegará a una globalización los medios de comunicación y el internet son utilizados para manejar el mundo entero).

Con destreza intercala el fluir mental de Peche Pereche y sus sabrosos diálogos (con resonancia: del diálogo filosófico: Platón y el humanismo renacentista) con los cuatro cónsules: el alcalde Vargas, el diputado Leigh y el negociante César Morales.

De otro lado, los saltos temporales de un capítulo a otro capítulo, así como el contrapunto de tiempos en las evocaciones y en los diálogos, concuerda con la imagen de un laberinto nacional todavía sin salida a la vista.

Ricardo González Vigil

 

Apreciación del editor Jonathan Timaná Augusto relativa a la novela “El retorno del capitán Peche Pereche” de Eduardo Borrero

Queridos amigos lectores, después de varios años, por fin publicaremos la segunda parte de la trilogía literaria del epónimo personaje del capitán Eulogio Peche Pereche. Ahora con nuevas aventuras -basadas en elucubraciones filosóficas, históricas y literarias- EL RETORNO DEL CAPITÁN PECHE PERECHE se hace inminente. Agradecemos al escritor Eduardo Borrero Vargas por la confianza. Y también compartimos las palabras del maestro, el crítico literario Ricardo González Vigil, cuando terminó de leer esta novela: “Resulta admirable cómo Eduardo Borrero Vargas infunde vida a un personaje de tanta riqueza psicológica como es el capitán Peche Pereche. Accedemos a su mundo onírico y dotes parapsicológicas (vinculables a lo real maravilloso); a sus recuerdos a lo largo de una agitada existencia consagrada a un duro bregar a favor de los intereses peruanos, en un contexto local y nacional (que va de la Guerra del Pacífico hasta inicios del siglo XX) de traiciones y ambiciones dictadas por las componendas del poder político y económico, no importa si hundiendo al país en un descalabro que no tiene fin; y, por cierto, a sus penetrantes reflexiones sobre el devenir histórico del Perú, teniendo en consideración el horizonte planetario con sus transformaciones socioculturales de toda laya (ahí avizora con agudeza que se llegará a una globalización en la cual los medios de comunicación y la internet son utilizados para manejar el mundo entero).

Con destreza intercala el fluir mental de Peche Pereche y sus sabrosos diálogos (con resonancias del diálogo filosófico: Platón y el humanismo renacentista) con los cuatro cónsules: el alcalde Vargas, el diputado Leigh y el negociante César Morales.

De otro lado, los saltos temporales de un capítulo a otro capítulo, así como el contrapunto de tiempos en las evocaciones y en los diálogos, concuerda con la imagen de un laberinto nacional todavía sin salida a la vista”. — con Eduardo Borrero Vargas.

DISTINCIÓN Y/O RECONOCIMIENTO

sábado, 23 de julio de 2022

DE ESCRITORES Y POETAS

Por lo que puedo observar, presumo que se estarán preguntando y este desconocido parlanchín, ¿qué mensaje nos quiere dejar o es que de pronto la locura se posesionó en él? Y no es así, lo que deseo es trasmitirles, que nosotros, los escritores (mujeres y hombres) somos en cierta forma vendedores de ilusiones: inventamos, fabricamos y creamos historias de universos dentro de otros universos y perfilamos personajes; a veces, ligados a la realidad; a veces, más parecidos a los fantasmas circulantes, capaces de atravesar el espacio y el tiempo. Como vemos, en estas historias fabricadas nada está previsto, todo es intemporal; en las que los personajes muy a menudo traspasan las reglas y hasta se burlan del autor manejándolo a su antojo. Lo que les estoy trasmitiendo, en este pequeño resumen, son mis experiencias; cada creador o narrador, al tener sus propias vivencias se hace responsable de lo que produce. No hay nadie que este fuera de él, que lo pueda sujetar o dirigir por caminos ajenos a su entorno o a su percepción de la vida.
Eduardo Borrero Vargas

DISTINCIÓN Y/O RECONOCIMIENTO

jueves, 21 de julio de 2022

GENOMA

El crear poesía desinhibe lo cual le permite al ser humano comportarse con espontaneidad... le permite desfogarse si se pudiera decir así de su yo interno. El poeta en sus escritos, nos quiere siempre dejar un mensaje, sea éste de amor, locura, frustración, impotencia...que se yo...pero es la manera que encuentra para llegar a nuestros corazones, y es una de las mil maneras que hay...la más rica. ¡Que viva la poesía y sus poetas!....felicidades mi querido Eduardo.

Carmen Cecilia Dioses Zárate



  GENOMA

Imprudente Homo Sapiens, descubriste
el misterio del código genético y ahora
nos convertirás en los esclavos de vida
jugando con moldes de seres deformes.
 
Eugenesia le llamas para ocultar el odio
atávico que le tienes a los niños ciegos
o inválidos nacidos en noches indecisas,
normalicemos la raza humana, alardeas.
 
Genoma Humano, en tu camino surgirán
grietas a la caverna que ávida te tragará
¡Homo Brutus, el denso hollín te matará!
 
Los embriones astillarán tubos de ensayo
tus genes desfilarán a fosas de universos
a vomitar con las gárgolas híbridos odios. 

Eduardo Borrero Vargas (Pag. 54)

CAJA DE SUEÑOS-SONETOS


DISTINCIÓN Y/O RECONOCIMIENTO

martes, 19 de julio de 2022

MOMENTOS EFÍMEROS (Microcuento)

Caminaba desde hace días, cree que así fue. No podía ser de otro modo porque las suelas de sus zapatos lucían desgastadas. Recién tomó conciencia de que esto no encajaba con su forma de ser. Era flojo y no se levantaba ni para hacer las mínimas tonterías que el ser humano acostumbra a realizar a lo largo de su vida. Se negaba a ser un ser normal o rutinario. Lo de las suelas de los zapatos desbordó su tranquilidad. Se arrebujó entre los pliegues de sus pensamientos. Caminó lento por una avenida larga y pavimentada que se perdía en el horizonte. Dudó y retrocedió cuantas veces las fuerzas del pavimento se lo permitía. Entendió que ese momento de felicidad no llegaría a tocarlo. Por las mañanas, se sienta al borde de su cama a contemplar sus zapatos mudos y sin suelas, esperando algún día levantarse y caminar como en sus sueños.

- Eduardo Borrero Vargas (Sullana, 1942) El relato ha sido extraído de su libro Cosas que suceden...cuentos fantásticos, "Celebramos los relatos cortos Cosas” ...de Eduardo Borrero Vargas, que intentan una apertura que merece nuestra atención a partir de buscar "otras realidades en un mundo donde el escritor no está contento muy a menudo con lo que pasa a su alrededor de la llamada realidad"

(Armando Arteaga)


Fotografía:
Pedro Pablo Viera Urbina

DISTINCIÓN Y/O RECONOCIMIENTO

sábado, 16 de abril de 2022

De Loja al mundo: un hombre increíble

Artículo de Efraín Borrero E.

La historia que voy a relatar a continuación es realmente sorprendente y cuesta creerla. Los hechos fueron reales y se dieron así:

El Dr. José Baltazar Carrión Torres, nació en Loja el 11 de enero de 1814, vinculado a una notable familia. Se graduó de abogado en 1838, en la entonces Universidad Central de Quito, que luego se llamó Universidad Central del Ecuador, y dos años más tarde obtuvo el título de médico en esa misma universidad.

En Loja tuvo una activa participación pública, fue rector del Colegio San Bernardo que, como sabemos, por decreto legislativo del 5 de septiembre de 1902, durante el gobierno del general Eloy Alfaro, adoptó oficialmente el nombre de Bernardo Valdivieso. También fue miembro del Cabildo.

José Baltazar Carrión Torres fue un hombre dedicado al estudio, por eso logró obtener dos títulos profesionales; inteligente y trabajador. Políticamente estuvo estrechamente ligado al General Juan José Flores, del que fue su incondicional seguidor.

Cuando el General Flores cayó en desgracia, decidió exiliarse en Lima, Perú, y también lo hizo su fiel amigo José Baltazar Carrión, quien llegó a Lima en el año de 1852, obviamente en calidad de exiliado político.

Como medio de subsistencia, el Dr. Carrión contaba con su profesión de médico. Con toda seguridad que para ejercerla en territorio peruano tuvo que rendir examen de certificación en la Facultad de Medicina, que era parte de la Universidad Mayor de San Marcos, la segunda más antigua de América.

Cumpliendo los procedimientos que para entonces regían en ese país, el gobierno peruano le fijó como residencia la ciudad de Cerro de Pasco, un importante centro minero situado en el altiplano de la cordillera de los Andes y considerado la «Capital Minera del Perú».

Allí ejerció la medicina y llegó a ser una persona muy apreciada y respetable. Con el tiempo ostentó el cargo de Cónsul del Ecuador en esa localidad.

En Cerro de Pasco conoció a María Dolores García Navarro con quien procreó dos hijos, uno de los cuales se llamó Daniel Alcides, nacido el 13 de agosto de 1857.

Se dice que el Dr. José Baltazar Carrión Torres, presintiendo que sus días se acortaban después de un terrible accidente que mermó notoriamente su salud, decidió retornar a Loja, luego de haber residido 16 años en Cerro de Pasco, con la intención de conocer a su primera hija, procreada con doña Mariana Felipa de Carcelén y Larrea, Sexta Marquesa de Solanda y Villarocha, nueve años mayor a él, y que fue esposa del Mariscal Antonio José de Sucre, pero la muerte no le permitió retornar al Perú. Falleció cuando contaba 44 años de edad y fue sepultado el 16 de junio de 1867, en esta ciudad de Loja.

Su hijo Daniel Alcides Carrión García quedó huérfano a los ocho años de edad. Igual que su padre fue una persona muy dedicada al estudio y su afán de superación era creciente. Heredó la vocación por la medicina.

Con el apoyo de su madre, Daniel Alcides se trasladó a Lima para culminar sus estudios secundarios. Una vez alcanzado el título de bachiller se matriculó en la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, con el propósito de lograr el título de médico.

Durante sus estudios de medicina apareció en los valles centrales peruanos una enfermedad muy infecciosa denominada "verruga peruana" o “fiebre de la oroya”, cuyos síntomas incluían fiebre y anemia grave, que podían aparecer de forma repentina o gradual. Los esfuerzos médicos no atinaban en soluciones eficaces ya que la investigación científica sobre el caso tenía limitaciones por aquel entonces.

Daniel Alcides Carrión García, quien cursaba el sexto año y tenía 28 años de edad, llevado por su espíritu investigativo y, sobre todo, por un nacionalismo científico que deseaba poner en alto el nombre del Perú, decidió experimentar los efectos de esa grave enfermedad en su propio cuerpo, para lo cual acudió a la Sala de las Mercedes del Hospital Dos de Mayo de Lima, y solicitó al médico Evaristo Chávez que le hiciera la inoculación de sangre macerada de una tumoración verrugosa de un paciente varón.

A los pocos días comenzó a sentir los primeros síntomas, los que continuaron con su evolución característica ante la angustia de sus profesores y amigos. Daniel Alcides iba escribiendo personalmente su historia clínica, lo hizo hasta el 26 de septiembre de 1885, día en que, agobiado por la fiebre y anemia grave, entró en delirio. A su solicitud, los compañeros de curso siguieron escribiendo el documento clínico que había iniciado. A los pocos días, el 5 de octubre de 1885, falleció.

Gracias a su sacrificio se pudo conocer que la verruga peruana y la fiebre de la Oroya, eran una misma enfermedad.

Daniel Alcides Carrión García es considerado mártir de la medicina peruana y héroe nacional. El 5 de octubre, día de su inmolación, se conmemora el Día de la Medicina Peruana. En Cerro de Pasco, la Universidad lleva su nombre.

Un hombre increíble por cuyas venas corrió sangre lojana.


Efraín Borrero Espinosa
Loja, sábado 26 de marzo del 2022

jueves, 14 de abril de 2022

Un día llamado Jueves Santo

Florentino Azambuja, nacido en Sullana, había firmado un compromiso con un desconocido, en una noche sumada a ingentes noches que se habían cruzado justo en ese segundo en que tuvo la idea de ahorrar unas cuantas leguas de camino. ¡Después de otra suma de siglos, sigue envuelto en esas divagaciones! ¿Qué fuerzas extrañas lo empujaron a firmar un acuerdo tan nefasto para su sobrevivencia? ¿Por qué lo hizo? ¿Por ahorrar energías mentales? ¿Su muerte? ¿Su vida? ¿O jugar a la eternidad? Lo relevante es que cada “Jueves Santo”, en el monte elegido, se reunía, según lo pactado, con otras personas de rostros ahuecados, sumando con él doce personas.

Con ellas se acomodaba alrededor de una piedra plana y comían de un cordero que les iba ofreciendo partes magras de otros corderos que balaban en sintonía con el silencio. Poco a poco, las once figuras grotescas iban retrocediendo, hasta confundirse en las noches de las noches sepultadas.

Florentino Azambuja, al despertar por las mañanas siente cosquilleos en las manos y en los pies, a lo cual él no da importancia. Ahora sabe con certidumbre que estará envuelto en esas sensaciones, hasta que el mundo decida reescribir su historia.

Eduardo Borrero Vargas
“Cuentos Parabólicos – la mirada del terror” (Pág. 33)

martes, 12 de abril de 2022

El pisa flores

 Han visto al “Pisa Flores”
moro y de cabeza negra,
relinchando y floreando
y con el cuello engatillado,
al horizonte entablado.

Y sus negros ojos
de hondo mirar,
buscando trochas
donde otros caballos,
sus rumbos perderían.

Aireando los pulmones
por sus ollares abiertos,
con fragancias campestres
de palo santo, zapotes,
algarrobos y almendros.

Trota al aire engalanado
con montura y jato de plata:
de Zapotillo a Sabiango,
de Cariamanga a Zamora,
de Macará a Loja,
de Samba a Piedras Blancas,
de Ayabaca a Paimas,
y de Lancones a La Solana.

A veces lo ven siesteando
en los ríos Alamor,
Malacatos y Zamora,
en el Quiroz y el Chira.

Así seguirá por siempre,
esperando que, en alguna,
ubérrima y verde inverna
reencontrarse con mi padre.

Eduardo Borrero Vargas
Bosques Secos I (Pág. 23)