sábado, 30 de julio de 2022

PADRE

Fui por Salitral y Querecotillo.
buscando el coco y la cocañira
chacras donde tantas veces me perdí
con mis hermanos y mis primos
entre algodonales y maizales
persiguiendo el cantar de las cuculas
y el ulular de los vientos
he regresado melancólico
¡solo he encontrado cenizas!

Eduardo Borrero Vargas

– Poemario “Alma del Norte”



DISTINCIÓN Y/O RECONOCIMIENTO

martes, 26 de julio de 2022

“El retorno del capitán Peche Pereche”, novela de Eduardo Borrero publicada en julio del 2022

Editorial

ATALAYA

Resulta admirable como Eduardo Borrero Vargas infunde vida a un personaje de tanta riqueza psicológica como es el capitán Peche Pereche. Accedemos a su mundo onírico  y dotes parapsicológicas (vinculables a lo real maravilloso); a sus recuerdos a lo largo de una agitada existencia consagrada a un duro bregar  a favor de los intereses peruanos,  en un contexto local y nacional (que va de la guerra del Pacífico hasta inicios del siglo XX) de traiciones y ambiciones dictadas por las componendas del poder político y económico, no importa si hundiendo al país en un descalabro que no tiene fin; y, por cierto, a sus penetrantes reflexiones sobre el devenir histórico del Perú, teniendo en consideración el horizonte planetario con sus transformaciones socioculturales de toda (ahí avizora con agudeza que se llegará a una globalización los medios de comunicación y el internet son utilizados para manejar el mundo entero).

Con destreza intercala el fluir mental de Peche Pereche y sus sabrosos diálogos (con resonancia: del diálogo filosófico: Platón y el humanismo renacentista) con los cuatro cónsules: el alcalde Vargas, el diputado Leigh y el negociante César Morales.

De otro lado, los saltos temporales de un capítulo a otro capítulo, así como el contrapunto de tiempos en las evocaciones y en los diálogos, concuerda con la imagen de un laberinto nacional todavía sin salida a la vista.

Ricardo González Vigil

 

Apreciación del editor Jonathan Timaná Augusto relativa a la novela “El retorno del capitán Peche Pereche” de Eduardo Borrero

Queridos amigos lectores, después de varios años, por fin publicaremos la segunda parte de la trilogía literaria del epónimo personaje del capitán Eulogio Peche Pereche. Ahora con nuevas aventuras -basadas en elucubraciones filosóficas, históricas y literarias- EL RETORNO DEL CAPITÁN PECHE PERECHE se hace inminente. Agradecemos al escritor Eduardo Borrero Vargas por la confianza. Y también compartimos las palabras del maestro, el crítico literario Ricardo González Vigil, cuando terminó de leer esta novela: “Resulta admirable cómo Eduardo Borrero Vargas infunde vida a un personaje de tanta riqueza psicológica como es el capitán Peche Pereche. Accedemos a su mundo onírico y dotes parapsicológicas (vinculables a lo real maravilloso); a sus recuerdos a lo largo de una agitada existencia consagrada a un duro bregar a favor de los intereses peruanos, en un contexto local y nacional (que va de la Guerra del Pacífico hasta inicios del siglo XX) de traiciones y ambiciones dictadas por las componendas del poder político y económico, no importa si hundiendo al país en un descalabro que no tiene fin; y, por cierto, a sus penetrantes reflexiones sobre el devenir histórico del Perú, teniendo en consideración el horizonte planetario con sus transformaciones socioculturales de toda laya (ahí avizora con agudeza que se llegará a una globalización en la cual los medios de comunicación y la internet son utilizados para manejar el mundo entero).

Con destreza intercala el fluir mental de Peche Pereche y sus sabrosos diálogos (con resonancias del diálogo filosófico: Platón y el humanismo renacentista) con los cuatro cónsules: el alcalde Vargas, el diputado Leigh y el negociante César Morales.

De otro lado, los saltos temporales de un capítulo a otro capítulo, así como el contrapunto de tiempos en las evocaciones y en los diálogos, concuerda con la imagen de un laberinto nacional todavía sin salida a la vista”. — con Eduardo Borrero Vargas.

DISTINCIÓN Y/O RECONOCIMIENTO

sábado, 23 de julio de 2022

DE ESCRITORES Y POETAS

Por lo que puedo observar, presumo que se estarán preguntando y este desconocido parlanchín, ¿qué mensaje nos quiere dejar o es que de pronto la locura se posesionó en él? Y no es así, lo que deseo es trasmitirles, que nosotros, los escritores (mujeres y hombres) somos en cierta forma vendedores de ilusiones: inventamos, fabricamos y creamos historias de universos dentro de otros universos y perfilamos personajes; a veces, ligados a la realidad; a veces, más parecidos a los fantasmas circulantes, capaces de atravesar el espacio y el tiempo. Como vemos, en estas historias fabricadas nada está previsto, todo es intemporal; en las que los personajes muy a menudo traspasan las reglas y hasta se burlan del autor manejándolo a su antojo. Lo que les estoy trasmitiendo, en este pequeño resumen, son mis experiencias; cada creador o narrador, al tener sus propias vivencias se hace responsable de lo que produce. No hay nadie que este fuera de él, que lo pueda sujetar o dirigir por caminos ajenos a su entorno o a su percepción de la vida.
Eduardo Borrero Vargas

DISTINCIÓN Y/O RECONOCIMIENTO

jueves, 21 de julio de 2022

GENOMA

El crear poesía desinhibe lo cual le permite al ser humano comportarse con espontaneidad... le permite desfogarse si se pudiera decir así de su yo interno. El poeta en sus escritos, nos quiere siempre dejar un mensaje, sea éste de amor, locura, frustración, impotencia...que se yo...pero es la manera que encuentra para llegar a nuestros corazones, y es una de las mil maneras que hay...la más rica. ¡Que viva la poesía y sus poetas!....felicidades mi querido Eduardo.

Carmen Cecilia Dioses Zárate



  GENOMA

Imprudente Homo Sapiens, descubriste
el misterio del código genético y ahora
nos convertirás en los esclavos de vida
jugando con moldes de seres deformes.
 
Eugenesia le llamas para ocultar el odio
atávico que le tienes a los niños ciegos
o inválidos nacidos en noches indecisas,
normalicemos la raza humana, alardeas.
 
Genoma Humano, en tu camino surgirán
grietas a la caverna que ávida te tragará
¡Homo Brutus, el denso hollín te matará!
 
Los embriones astillarán tubos de ensayo
tus genes desfilarán a fosas de universos
a vomitar con las gárgolas híbridos odios. 

Eduardo Borrero Vargas (Pag. 54)

CAJA DE SUEÑOS-SONETOS


DISTINCIÓN Y/O RECONOCIMIENTO

martes, 19 de julio de 2022

MOMENTOS EFÍMEROS (Microcuento)

Caminaba desde hace días, cree que así fue. No podía ser de otro modo porque las suelas de sus zapatos lucían desgastadas. Recién tomó conciencia de que esto no encajaba con su forma de ser. Era flojo y no se levantaba ni para hacer las mínimas tonterías que el ser humano acostumbra a realizar a lo largo de su vida. Se negaba a ser un ser normal o rutinario. Lo de las suelas de los zapatos desbordó su tranquilidad. Se arrebujó entre los pliegues de sus pensamientos. Caminó lento por una avenida larga y pavimentada que se perdía en el horizonte. Dudó y retrocedió cuantas veces las fuerzas del pavimento se lo permitía. Entendió que ese momento de felicidad no llegaría a tocarlo. Por las mañanas, se sienta al borde de su cama a contemplar sus zapatos mudos y sin suelas, esperando algún día levantarse y caminar como en sus sueños.

- Eduardo Borrero Vargas (Sullana, 1942) El relato ha sido extraído de su libro Cosas que suceden...cuentos fantásticos, "Celebramos los relatos cortos Cosas” ...de Eduardo Borrero Vargas, que intentan una apertura que merece nuestra atención a partir de buscar "otras realidades en un mundo donde el escritor no está contento muy a menudo con lo que pasa a su alrededor de la llamada realidad"

(Armando Arteaga)


Fotografía:
Pedro Pablo Viera Urbina

DISTINCIÓN Y/O RECONOCIMIENTO

sábado, 16 de abril de 2022

De Loja al mundo: un hombre increíble

Artículo de Efraín Borrero E.

La historia que voy a relatar a continuación es realmente sorprendente y cuesta creerla. Los hechos fueron reales y se dieron así:

El Dr. José Baltazar Carrión Torres, nació en Loja el 11 de enero de 1814, vinculado a una notable familia. Se graduó de abogado en 1838, en la entonces Universidad Central de Quito, que luego se llamó Universidad Central del Ecuador, y dos años más tarde obtuvo el título de médico en esa misma universidad.

En Loja tuvo una activa participación pública, fue rector del Colegio San Bernardo que, como sabemos, por decreto legislativo del 5 de septiembre de 1902, durante el gobierno del general Eloy Alfaro, adoptó oficialmente el nombre de Bernardo Valdivieso. También fue miembro del Cabildo.

José Baltazar Carrión Torres fue un hombre dedicado al estudio, por eso logró obtener dos títulos profesionales; inteligente y trabajador. Políticamente estuvo estrechamente ligado al General Juan José Flores, del que fue su incondicional seguidor.

Cuando el General Flores cayó en desgracia, decidió exiliarse en Lima, Perú, y también lo hizo su fiel amigo José Baltazar Carrión, quien llegó a Lima en el año de 1852, obviamente en calidad de exiliado político.

Como medio de subsistencia, el Dr. Carrión contaba con su profesión de médico. Con toda seguridad que para ejercerla en territorio peruano tuvo que rendir examen de certificación en la Facultad de Medicina, que era parte de la Universidad Mayor de San Marcos, la segunda más antigua de América.

Cumpliendo los procedimientos que para entonces regían en ese país, el gobierno peruano le fijó como residencia la ciudad de Cerro de Pasco, un importante centro minero situado en el altiplano de la cordillera de los Andes y considerado la «Capital Minera del Perú».

Allí ejerció la medicina y llegó a ser una persona muy apreciada y respetable. Con el tiempo ostentó el cargo de Cónsul del Ecuador en esa localidad.

En Cerro de Pasco conoció a María Dolores García Navarro con quien procreó dos hijos, uno de los cuales se llamó Daniel Alcides, nacido el 13 de agosto de 1857.

Se dice que el Dr. José Baltazar Carrión Torres, presintiendo que sus días se acortaban después de un terrible accidente que mermó notoriamente su salud, decidió retornar a Loja, luego de haber residido 16 años en Cerro de Pasco, con la intención de conocer a su primera hija, procreada con doña Mariana Felipa de Carcelén y Larrea, Sexta Marquesa de Solanda y Villarocha, nueve años mayor a él, y que fue esposa del Mariscal Antonio José de Sucre, pero la muerte no le permitió retornar al Perú. Falleció cuando contaba 44 años de edad y fue sepultado el 16 de junio de 1867, en esta ciudad de Loja.

Su hijo Daniel Alcides Carrión García quedó huérfano a los ocho años de edad. Igual que su padre fue una persona muy dedicada al estudio y su afán de superación era creciente. Heredó la vocación por la medicina.

Con el apoyo de su madre, Daniel Alcides se trasladó a Lima para culminar sus estudios secundarios. Una vez alcanzado el título de bachiller se matriculó en la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, con el propósito de lograr el título de médico.

Durante sus estudios de medicina apareció en los valles centrales peruanos una enfermedad muy infecciosa denominada "verruga peruana" o “fiebre de la oroya”, cuyos síntomas incluían fiebre y anemia grave, que podían aparecer de forma repentina o gradual. Los esfuerzos médicos no atinaban en soluciones eficaces ya que la investigación científica sobre el caso tenía limitaciones por aquel entonces.

Daniel Alcides Carrión García, quien cursaba el sexto año y tenía 28 años de edad, llevado por su espíritu investigativo y, sobre todo, por un nacionalismo científico que deseaba poner en alto el nombre del Perú, decidió experimentar los efectos de esa grave enfermedad en su propio cuerpo, para lo cual acudió a la Sala de las Mercedes del Hospital Dos de Mayo de Lima, y solicitó al médico Evaristo Chávez que le hiciera la inoculación de sangre macerada de una tumoración verrugosa de un paciente varón.

A los pocos días comenzó a sentir los primeros síntomas, los que continuaron con su evolución característica ante la angustia de sus profesores y amigos. Daniel Alcides iba escribiendo personalmente su historia clínica, lo hizo hasta el 26 de septiembre de 1885, día en que, agobiado por la fiebre y anemia grave, entró en delirio. A su solicitud, los compañeros de curso siguieron escribiendo el documento clínico que había iniciado. A los pocos días, el 5 de octubre de 1885, falleció.

Gracias a su sacrificio se pudo conocer que la verruga peruana y la fiebre de la Oroya, eran una misma enfermedad.

Daniel Alcides Carrión García es considerado mártir de la medicina peruana y héroe nacional. El 5 de octubre, día de su inmolación, se conmemora el Día de la Medicina Peruana. En Cerro de Pasco, la Universidad lleva su nombre.

Un hombre increíble por cuyas venas corrió sangre lojana.


Efraín Borrero Espinosa
Loja, sábado 26 de marzo del 2022

jueves, 14 de abril de 2022

Un día llamado Jueves Santo

Florentino Azambuja, nacido en Sullana, había firmado un compromiso con un desconocido, en una noche sumada a ingentes noches que se habían cruzado justo en ese segundo en que tuvo la idea de ahorrar unas cuantas leguas de camino. ¡Después de otra suma de siglos, sigue envuelto en esas divagaciones! ¿Qué fuerzas extrañas lo empujaron a firmar un acuerdo tan nefasto para su sobrevivencia? ¿Por qué lo hizo? ¿Por ahorrar energías mentales? ¿Su muerte? ¿Su vida? ¿O jugar a la eternidad? Lo relevante es que cada “Jueves Santo”, en el monte elegido, se reunía, según lo pactado, con otras personas de rostros ahuecados, sumando con él doce personas.

Con ellas se acomodaba alrededor de una piedra plana y comían de un cordero que les iba ofreciendo partes magras de otros corderos que balaban en sintonía con el silencio. Poco a poco, las once figuras grotescas iban retrocediendo, hasta confundirse en las noches de las noches sepultadas.

Florentino Azambuja, al despertar por las mañanas siente cosquilleos en las manos y en los pies, a lo cual él no da importancia. Ahora sabe con certidumbre que estará envuelto en esas sensaciones, hasta que el mundo decida reescribir su historia.

Eduardo Borrero Vargas
“Cuentos Parabólicos – la mirada del terror” (Pág. 33)

martes, 12 de abril de 2022

El pisa flores

 Han visto al “Pisa Flores”
moro y de cabeza negra,
relinchando y floreando
y con el cuello engatillado,
al horizonte entablado.

Y sus negros ojos
de hondo mirar,
buscando trochas
donde otros caballos,
sus rumbos perderían.

Aireando los pulmones
por sus ollares abiertos,
con fragancias campestres
de palo santo, zapotes,
algarrobos y almendros.

Trota al aire engalanado
con montura y jato de plata:
de Zapotillo a Sabiango,
de Cariamanga a Zamora,
de Macará a Loja,
de Samba a Piedras Blancas,
de Ayabaca a Paimas,
y de Lancones a La Solana.

A veces lo ven siesteando
en los ríos Alamor,
Malacatos y Zamora,
en el Quiroz y el Chira.

Así seguirá por siempre,
esperando que, en alguna,
ubérrima y verde inverna
reencontrarse con mi padre.

Eduardo Borrero Vargas
Bosques Secos I (Pág. 23)

domingo, 10 de abril de 2022

Rutas para la paz... de halcones y de palomas

Por el año 2015, publiqué un libro de relatos breves titulado “Del misterio y otros abismos”. En él hago un recorrido metafísico del ser humano tratando de darse explicaciones de su propia existencia, en un mundo donde el tiempo implacable lo va empujando irremediablemente a la muerte. Lucha, entonces, contra lo que él en su locura extrema llama la maldición de un Dios invisible, de ese “Ojo” que todo lo ve. Y se siente apabullado por esa fuerza inconmensurable, a la que por ratos le teme y por ratos reta con acciones deplorables como la guerra que desata alrededor del mundo –según su mente deformada, para regular la población mundial y la riqueza. Y salen de sus guaridas llamadas naciones a matar con sus hordas salvajes -a mansalva y con armas sofisticadas de última generación- a cualquiera que se oponga a sus apetitos de conquista o expansión geopolítica. El dominio militar del hombre por el hombre es su bandera, no hay nada que los detenga, su desesperación por avanzar raya con la locura y no se contentan con la conquista de kilómetros cuadrados, sino que el dominio debe ser total, ayudándose con teorías y tecnologías nuevas, para crear confusión y sumirnos en mares de aparentes espejismos de felicidad.

Mientras tanto, las Palomas Blancas con sus ramas de olivo vuelan como contrapeso a esos humanos descastados, vestidos de grises, que viajan en avión a conciliábulos, con sus bolsillos repletos de bombas atómicas para tratar temas sobre la paz mundial. Las Palomas de la Paz no están invitadas a estos eventos, pero ocasionan ardores vergonzosos en estos clubes apocalípticos. Tan es así que cazadores dotados de fusiles milimétricos van tras ellas y no logran derribarlas, por más que las ametrallen con la saña acumulada desde que el mundo fue creado. Loa a estas Palomas Blancas que luchan por salvar al mundo y dotarlo de una mística celestial, en la cual la vida pueda seguir su curso natural y los desplazamientos humanos no sean forzados sino más bien una forma natural de pasar fronteras, para gozar del mundo a sus anchas.

No agotemos los esfuerzos y construyamos rutas seguras para alcanzar ese mundo de Paz que tenemos al alcance de la mano y que dejamos escapar por egoísmos demoniacos.

Eduardo Borrero Vargas
Lima, viernes 25 de marzo del 2022
Derechos reservados.-

viernes, 8 de abril de 2022

Tren Paita - Sullana - Piura con pacas de algodón

Tiempos de avíos agrícolas

(Gaspar Augusto)

Los recuerdos llegan a nosotros camuflados a través de noticias dolorosas. Esta hipótesis es confirmada por el doloroso artículo publicado por Lilian Houghton Hidalgo, días atrás, sobre la prematura muerte del joven Augusto en un canal vía que va a Catacaos. Este incidente me provocó tanto dolor que me hizo retroceder en el tiempo, cuando en todo el departamento de Piura y en Sullana (mi tierra) se sembraba algodón. El valle del Chira -el más productivo por su famoso río Chira que llevaba agua todo el año- abasteció de algodón a USA durante la guerra de Secesión en Estados Unidos, para confeccionar los uniformes de los confederados.

Recordemos que Georgia estaba envuelta en batallas. Uno de los grandes sembradores de algodón en nuestra tierra fue un señor apellidado Sears. Por eso es que el tren de Piura, Sullana y Paita era de vital importancia, para cargar las pacas de algodón al puerto de Paita.

He allí que los medianos y grandes sembradores de algodón recibían para sus campañas algodoneras los llamados “Avíos Agrícolas”. En el caso de mi padre, para sus fundos llegaban por intermedio del Banco Internacional. Parte de esos fondos eran utilizados (después de las restas y sumas) para las compras en el famoso bazar “Gaspar Augusto”. Allí se vendía telas para camisas, pantalones, vestidos, zapatos, juguetes, bicicletas, triciclos y cuanto fuera necesario para sobrevivir hasta la próxima campaña algodonera.

Lilian, sé que has sentido hasta dolerte el alma la muerte del joven que fue arrastrado por la corriente. Él ahora está en el cielo. Igualmente, la vida nos hace arrastrar una Cruz Viva escondida en alguna neurona refundida en un recodo de nuestro vasto cerebro. Dios tenga en su gloria al joven llevado por esas corrientes traicioneras. Los tiempos algodoneros ya pasaron, raudos, a nuestro costado. Ahora solo nos toca vivir nuevas historias. El tiempo nos abruma y confunde, por eso tengamos los cinco sentidos alertas. Demos gracias a Dios.

Eduardo Borrero Vargas
Lima, lunes 14 de marzo del 2022 
Derechos Reservados