sábado, 22 de abril de 2023

Domingo 23 de abril ..."Día del libro 2023"

Irracionalidad

No tardará en aparecer la medianoche, en la que se levantarán hordas criminales disfrazadas de sombras. En su oscura existencia levantarán fogatas, con libros que traen de cualquier punto de la tierra, colgados del cuello. Las colas nacen del mismo infierno. Y hacen saber su fin, por sus cánticos salobres: Quemados serán los libros que han desvirtuado la existencia humana. Luego de esta ordalía, estaremos libre de pecados. El hombre entrará a la luz de la irracionalidad. El arco de la ignorancia será nuestro signo vital. Próximamente, la razón será tasajeada y repartida en los oasis del infierno, donde lobos sin piel y sin ojos se la comerán. ¡Habremos, triunfado!

Eduardo Borrero Vargas (PERÚ)
Cosas que suceden…cuentos fantásticos (Pág. 53)

jueves, 20 de abril de 2023

Portando la palabra...Nilsa Esponda "Dinámica ¿Qué llega después de las hojas que caen?"

OTOÑO

En el otoño

las tardes son frías

y las noches pesarosas

camino y dejo retazos

de mi vida en los pisos

recorridos y mis gestos

impresos en paredes oscuras

y mis palabras inocentes

capturadas por vientos tenues

llevadas como hojas secas

a renovarse nuevamente

a la fuente donde florecen

las verdaderas auroras.

Eduardo Borrero Vargas – Perú

  

Nilsa Esponda...portando la palabra...dinámica "Día de la poesía"...

Día de la poesía

Es así, entonces, que descubrimos que detrás de cada poema o escrito en una obra literaria, hay un ser humano. Por eso es que sostengo, a cada momento, que esos versos o poemas, digámoslo con solvencia, son en pocas palabras gritos humanos, si lo queremos definir de una manera acertada. Estos gritos humanos, que encontramos en autores importantes nacidos en el mundo expresan sus sentimientos de amor, angustia, pasión, tragedias, vigencias, posturas sociales y todas las caretas que el ser humano irá transformando o acomodando a sus desastrosos estados de ánimo.

Eduardo Borrero Vargas (PERÚ)
Lima, 18 de marzo del año 2023
Derechos Reservados.-

miércoles, 19 de abril de 2023

Mundos imaginarios

Sentados en una encrucijada, un sabio y un conocedor de las sagradas escrituras, intercambiaban opiniones relacionadas con la creación del hombre:

- ¿Sabe cuál es la grandeza del hombre, mi querido docto en leyes divinas? –preguntó intempestivamente el sabio.

- ¡Haber sido creado por Dios! – contestó el conocedor, sin demora.

- ¡No… y no! ¡Está errado de pies a cabeza! ¡La grandeza del hombre reside en su capacidad de crear mundos imaginarios! –reaccionó el sabio remarcando las palabras.

- ¡Pero lo que usted afirma es consecuencia de la creación! Si no, ¿de dónde? A ver dígamelo, sí, dígamelo –se defendió acremente el conocedor.

- No estoy seguro. No estoy seguro, de lo que usted defiende con tanto ardor. Quizás sean mecanismos de escape o de compensación, dejados por su Dios al ver la tremenda imperfección del ser humano.

- ¿De qué imperfección me habla? ¡Dios es infalible! – respondió fastidiado el conocedor de las escrituras.

- Sí, sin lugar a dudas, tiene toda la razón, Dios es tan infalible que el hombre intuye que desaparecerá tarde o temprano. Pero, gracias a su inherente capacidad de crear mundos imaginarios, el hombre se inmortaliza a través de ellos; de eso se trata y no de la muerte física.

Y la respuesta del conocedor de las sagradas escrituras, rodó por el envés del mundo.

Eduardo Borrero Vargas (Perú)
Lima, lunes 21 de noviembre del 2022
Derechos Reservados.-

martes, 18 de abril de 2023

Visita inesperada

Era domingo. El reloj marcaba las 11:00 de la mañana. Escuchó dos timbradas prolongadas. Dejó de un sobresalto el teclado de la computadora. Los domingos, a esa hora del inquietante timbrazo, eran los momentos en que, estaba sumergido en la pantalla de la computadora revisando correos electrónicos, Facebook o preguntando a Google, su oráculo moderno, cosas intrascendentes para ponerlo a prueba: el tiempo de las semanas próximas, horóscopos, pronósticos de caballos, de perros, de carros, de futbol, básquet, ofertas de ropa; y cuanto hay de nuevo en la literatura superflua en el mundo. Justo en esos instantes en que dejaba en libertad sus paralizadas inquietudes intelectuales, embrutecidas por el trabajo tedioso de cajero que ejercía en un supermercado, distante a quince cuadras de su mini departamento en el que con las justas entraban apretados los enseres necesarios, para llamarse un lugar habitable. Y ahora a alguien se le ocurría interrumpirle, haciéndole recordar que era un simple mortal, expuesto a lo inesperado.

Felizmente –pensó—aún con los ojos direccionados a la computadora, que temprano llenó el canasto de plástico con ropa sucia, que después del desayuno-almuerzo, lo llevaría a la lavandería del edificio. Y el timbre resonó nuevamente, esta vez levantó la cabeza y le pareció que ese sonido estridente, sin conocer quién era el inoportuno visitante, le rompió la tranquilidad de su mañana dominguera. Recuperó sus sentidos. Se incorporó, dudando entre ir y no ir, y en ropa interior se dirigió sin apresuramientos hacia la puerta. Miró por la mirilla de la puerta y al ver una cara de mujer de ojos desorbitados y de nariz abombada, deformada por esas lunas de aumento de los visores baratos que usan los edificios utilitarios, recordó que ahí exactamente del otro lado estaba también aguaitándolo Marixa Orbegoso; la de la nariz respingada, metiche y de hablar como metralleta desafinada. Se quedaron un tiempo indefinido, mirándose ojo a ojo. En esa pausa prolongada, no pestañearon.

Repentinamente, recordó que la invitación la había hecho el sábado anterior al sábado pasado. Un encuentro fortuito en una exposición de pinturas -por una de las tantas avenidas rectas que se entrecruzan por Manhattan- había sido el inicio de esta visita inesperada. Y todo, por imbécil, por andar con las orinadas a flor de piel. Al entrar al baño se topó con ella, que salía de hacer lo mismo del baño de mujeres. Y por salir del apuro, se fue de boca y le invitó al departamento, apuntándole la dirección en un papel. De esto habían pasado, ¿tres o cuatro semanas? ¿Quizás más? ¿Cómo precisarlo? ¿Y si con los años de trabajo rutinario su cerebro se había deteriorado? Y así debería ser, ya que por momentos funcionaba como máquina registradora, discriminando precios de los códigos de barras. Siguió pegado a la puerta, no tomó aire, sino que sentía volar dentro de su cabeza cientos de facturas de a centavo, de a dólar, y billetes de toda denominación: ¡Se sintió máquina utilitaria!

Retiró el ojo de la mirilla y escuchó los pasos leves de la mujer desconcentrada, que se retiraban en dirección a las escaleras. Sintió como si cien años de compromisos acumulados le hubiesen abandonado. Regresó a ver por la mirilla y ya no vio aquellos ojos intensos, de mujer de carne y hueso. Retrocedió hacia la computadora y tuvo la sensación de que otra mano la había encendido. Se acercó a la pantalla y la página del oráculo Google parpadeaba, pronto aparecería un mensaje en letras grandes: Pobre hombre sin nombre, Marixa Orbegoso era tu última salvación. La vida no da segundas oportunidades. Y las probabilidades de que te topes con ella en esta urbe, donde la gente va y viene sin saber a dónde, son de una centésima de millón. Tu cartografía mental está atrofiada.

Eduardo Borrero Vargas – (Perú)
Derechos Reservados.-

martes, 11 de abril de 2023

Feliz día del libro infantil y de los "Cuenta cuentos".

En el País de los Sinsentido

Asdrubal, después de haber leído "Alicia en el País de las Maravillas", reclamaba con justo derecho por qué a él lo tenían que llamar orate. Y cumplió su amenaza de escribir una nueva versión de Lewis Carrol a la que le pondría como título "La Razón en el País de los Sinsentido" La novedad de Asdrubal es que su obra literaria por estar impresa en un formato nunca antes usado es apenas visible y, por no estar escrita con letras convencionales sino con signos parecidos a flechitas diminutas de colores diferentes, ha tenido un gran éxito comercial. Las librerías han roto récords de ventas, se ha replicado en todos los idiomas y las imprentas no se dan abasto para suplir la demanda mundial. Indiscutiblemente, los expertos libreros la consideran la belleza literaria más vendida en la historia, desde que el hombre aprendió a escribir historias largas y pequeñas.

Tal es el éxito de, que no se cansa de dar charlas por las principales ciudades de todos los continentes, explicando con ardor y claridad el porqué del sentido de su monumental obra. Lo contradictorio de esto es que los asistentes van vestidos de conejos, orugas, cerdos, sombreros, naipes, tortugas, langostas y, atiborrando el auditorio, no cesan de cuchichear y de aplaudir sin respiro.

Eduardo Borrero Vargas
Lima, 15 de abril del 2014
Derechos reservados.



viernes, 7 de abril de 2023

Dejemos que el Niño Dios y los angelitos hagan aguas

VIERNES SANTO PIUREÑ@S... DEJEMOS QUE EL NIÑO DIOS Y LOS ANGELITOS HAGAN AGUAS...ES SU DIVERSIÓN CADA SIETE U OCHO AÑOS...LUEGO VENDRÁ LA PROSPERIDAD. TENGAN LA SEGURIDAD QUE EL DIABLO Y SUS SECUACES CORRERÁN CON EL RABO ENTRE LAS PIERNAS...

NO NOS AGOBIEMOS...VENDRÁ LA BONANZA...PIUREÑ@S...

REGLAS BÁSICAS PARA SOBREVIVIR

1.- No bañarse o se convertirán en peces verdosos y coleantes.

2.- No silbar o sus pulmones estallarán en pedacitos.

3.- Apagar todo artefacto musical, los bichos verdosos son movedizos.

4.- No alternar con enanos mutantes.

5.- Comer pescado fresco.

6.- Mente en blanco y libre de sentimientos verdosos.

7.- No comer “Mala rabia”.

8.- Nada de bebidas espirituosas.

9.- Repartir solidaridad y buenos augurios.

10.- Reunir todo objeto ruidoso ya sean ollas, vuvuzelas, matracas, fuetes rompe silencios, y bocas sucias capaces de decir palabrotas y lisuras de grueso calibre para espantar a diablo. Tener en cuenta que esto debe ser cronometrado a las 3:00 de la tarde. Con el reloj principal del pueblo. Esto ahuyentará al “diablillo” por lo menos hasta el próximo Viernes Santo.

Eduardo Borrero Vargas

jueves, 6 de abril de 2023

La Ultima Cena... Un día llamado Jueves Santo

Florentino Azambuja, nacido en Sullana, había firmado un compromiso con un desconocido, en una noche sumada a ingentes noches que se habían cruzado justo en ese segundo en que tuvo la idea de ahorrar unas cuantas leguas de camino. ¡Después de otra suma de siglos, sigue envuelto en esas divagaciones! ¿Qué fuerzas extrañas lo empujaron a firmar un acuerdo tan nefasto para su sobrevivencia? ¿Por qué lo hizo? ¿Por ahorrar energías mentales? ¿Su muerte? ¿Su vida? ¿O jugar a la eternidad? Lo relevante es que cada “Jueves Santo”, en el monte elegido, se reunía, según lo pactado, con otras personas de rostros ahuecados, sumando con él doce personas.

Con ellas se acomodaba alrededor de una piedra plana y comían de un cordero que les iba ofreciendo partes magras de otros corderos que balaban en sintonía con el silencio. Poco a poco, las once figuras grotescas iban retrocediendo, hasta confundirse en las noches de las noches sepultadas.

Florentino Azambuja, al despertar por las mañanas siente cosquilleos en las manos y en los pies, a lo cual él no da importancia. Ahora sabe con certidumbre que estará envuelto en esas sensaciones, hasta que el mundo decida reescribir su historia.

Eduardo Borrero Vargas (Perú)
Lunes, 03 de abril del 2023 


miércoles, 15 de febrero de 2023

Los olores familiares

El ratón Mickey, en sus labores detectivescas, cuando quería atrapar a Peter El Malo, lo hacía resaltando los olores de los manjares de la abuela. Es así que en una ventana bien aireada colocaba una fuente con el pastel preferido del forajido Peter y esos aromas elevaban a Peter el Malo, de tal manera que irremediablemente caía en la trampa y era atrapado por el ratón Mickey. Y eso exactamente nos sucede a todos, sin excepciones, ya que los aromas impregnados en nuestra memoria olfativa permiten que en cualquier momento de nuestras vidas aparezcan esos recuerdos, como flashes espontáneos, y nos hagan retroceder a los tan queridos olores familiares, así vivamos en el otro lado del mundo o en la estratósfera.

Cómo no recordar el olor de nuestros padres, el de los hermanos y el de los familiares que entraban y salían de nuestros hogares. El olor de las piedras de destilar agua, el de los batanes triturando especias, el de las ollas en reposo, el de las rumas de platos sin lavar, el de los animales que vivieron en nuestra casa. El olor tan característico de nuestra calle sin asfaltar. El olor de las paredes recién pintadas. El olor de nuestras sombras. El olor de los rincones. El olor de la casa en sí. El olor de los patios y del jardín de la casa. El olor de la vieja parra centenaria. El olor intenso del Galán de Noche. El olor de los rastros. El olor de nuestras sombras deambulando. El olor de las goteras de la lluvia. El olor del caballo blanco del abuelo. El olor de los manjares que nuestra madre preparaba en gigantescos peroles de cobre. El olor de la algarrobina y del yupisin. El olor de la chufla. Y los olores que llevamos, como sello indeleble, en nuestros cinco sentidos.

Con nuestra memoria olfativa siempre caminaremos de la mano y, gracias a esta indescifrable simbiosis, jamás de los jamases podrán ser borrados los olores familiares. Es así que estemos donde estemos, viviremos atrapados irremediablemente por el olor de los pasteles de la abuelita. Tal como lo demostró y lo seguirá haciendo el detectivesco Ratón Mickey, al poner fuentes de manjares de la abuelita en las ventanas. Las personas estaremos unidas a los olores de las casas familiares por siempre. En sentido figurado, somos como Peter el Malo. Nuestras narices siempre apuntarán a los olores de la casa materna. Cuántas veces he soñado, y lo seguiré haciendo al infinito, que en el día menos esperado despertaré en algún rincón secreto de mi casa familiar. De alguna forma, el Ratón Mickey siempre nos atrapará activando nuestra memoria olfativa, con los pasteles preferidos de la abuelita.

Eduardo Borrero Vargas - PERÚ
Lima, jueves 09 de febrero del 2023
Derechos Reservados. -

martes, 14 de febrero de 2023

San Valentín, amor y amistad

Cada 14 de febrero celebramos el día de San Valentín, resaltando el concepto de amor y amistad entre los seres humanos. Ese día, damos paso a la universalidad de los sentimientos. No escondemos nada y dejamos fluir gotas de amor, desde la más mínima célula de nuestros corazones. Los mejores deseos se reflejan en nuestras miradas, en nuestros gestos, en nuestras palabras, en nuestras almas, en nuestras caricias y con nuestras manos juntas nos encaminamos a valles donde prevalece la paz y el amor. Esto no cambiará, así haya cataclismos o al mundo se le ocurra girar al revés. Los seres humanos no olvidaremos a San Valentín. El día que desaparezca esta celebración, el mundo se desmoronará.

Eduardo Borrero Vargas - Perú
Lima, martes 14 de febrero del 2023